Los tuits de Petro preocupan más a la inversión española que sus impuestos

El presidente de Colombia ha escrito en Twitter que podría valorar imponer un control de flujo de capitales ‘golondrina’ en el país

La reforma tributaria que Gustavo Petro prometió para Colombia en campaña, y con la que aspira a dar un giro más social y ambiental a la política del país, ha pasado el primer trámite en el Congreso y el Senado. Y lo hace moderando sus aspiraciones para 2023 desde un aumento inicial de 25 billones de pesos (5.500 millones de euros) a 21 billones de pesos (4750 millones de euros), que además podrían verse reducidos algo más en su trámite final. A pesar de la moderación de sus aspiraciones –en campaña llegó a aumentar en 50 billones la recaudación–ha generado un gran debate y oposición por parte del tejido empresarial del país.

La inversión extranjera, sin embargo, puede estar tranquila por el momento, porque la reforma tributaria le afectará de forma leve. El 33% del aumento de impuestos previsto procederá de una mayor recaudación por los impuestos de patrimonio, la renta y las pensiones enfocadas principalmente a la clase media-alta y alta. También se incluyen impuestos ambientales sobre los plásticos de un solo uso, y otros enfocado a la promoción de la salud como tasas sobre alimentos ultra procesados y bebidas azucaradas, en línea con las tendencias impositivas en países de Europa y otras regiones.

Los dos tercios restantes de la carga impositiva recaerá sobre las empresas, principalmente mediante el aumento de las aportaciones por parte de compañías mineras y energéticas, sectores donde la presencia de la inversión española, y europea en general, apenas tiene inversiones más allá de las grandes petroleras. La reforma podría incluso ser beneficiosa para el sector de las energías renovables, un área donde las empresas españolas están en cabeza del liderazgo mundial y que este año ya anunciaron varias inversiones en producción eólica y solar en Colombia. El nuevo esquema fiscal podría alentar inversiones en las tecnologías energéticas no emisoras de CO2.

El potencial de desarrollo de energías limpias en Colombia es grande y se presentan muchas oportunidades para las empresas españolas del ramo. Petro haría bien en implementar políticas para atraer inversión internacional a este sector generador de empleo bien remunerado y de inversiones dispersas por todo el territorio. Lograría de esta forma generar crecimiento más allá de Bogotá y Medellín, una de las tareas pendientes del país, y la creación de puesto de empleos cualificados, además de avanzar hacia la descarbonización del país.

La presencia en el gobierno del José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda y Crédito Público de Colombia, está siendo garantía de una política centrada y centrista. Hasta el momento, ha sido él quien ha salido a calmar a los mercados tras algunos tuits del presidente que generaron gran inquietud en los últimos días.

Como cuando Gustavo Petro escribió recientemente en su cuenta de Twitter que se podría valorar un control de flujo de capitales golondrina. La situación se repitió días más tarde cuando, tras el anunció de que la inflación en Colombia alcanzó su mayor tasa en 40 años, el máximo mandatario colombiano sugería por el mismo canal que el Banco Central del país no debería subir las tasas de interés.

¿Petro sugiriendo en redes sociales control de capitales e interferencias en las políticas monetarias del banco central? Recuerda en algunos aspectos a los anuncios de Maduro por televisión en su primera etapa, al proceder de Bukele más recientemente con sus ocurrencias sobre el Bitcoin, o a las ruedas de prensa diaria televisadas de AMLO (Andrés Manuel López Obrador).

La inseguridad jurídica es uno de los aspectos que más frenan la inversión exterior en América Latina, una región donde un cambio de gobierno implica en demasiadas ocasiones cambios radicales de las reglas de juego. La institucionalidad y legalidad colombiana, sin embargo, siempre ha sido valorada entre las mejores de la región según nuestros datos. Esto podría cambiar si Gustavo Petro decide continuar con sus declaraciones impulsivas en redes sociales, aunque el ministro Ocampo salga a desmentirlas después.

Sería un total desacierto por parte del presidente colombiano continuar con este tipo de anuncios vía redes sociales, pues el daño a la credibilidad que durante tantos años ha logrado Colombia podría hacer más difícil su objetivo de un desarrollo inclusivo y sustentable para el país. Un objetivo para el cual la inversión extranjera es clave, tanto en sectores como energías renovables como en otras áreas.

No será la reforma tributaria quien aleje las inversiones extranjeras de Colombia, si se aprueba en firme como está prevista. Puede que la estrategia de comunicación del presidente Petro con estos anuncios consiga poner más nervioso a los inversores que un aumento de 5000 millones de euros anuales en impuestos.

Igor Galo es Director de comunicación IE University para Latinoamérica