¿Por qué las empresas de servicios legales deberían tener un 'legal project manager'?

Este perfil sirve de apoyo, especialmente, en aquellas empresas que gestionan grandes litigios y, sobre todo, reclamaciones colectivas

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La figura del legal project manager es muy importante para que una firma logre gestionar litigios de la manera más ágil, eficiente y garantizando altos estándares de calidad jurídica y de atención al cliente. Este perfil sirve de apoyo, especialmente, en aquellas empresas que gestionan grandes litigios y, sobre todo, reclamaciones colectivas.

Trabajar por proyectos es una práctica poco habitual en el sector legal que, sin embargo, puede llegar a ser muy relevante en estructuras organizativas transversales que prestan servicios jurídicos al permitir gestionar con excelencia y eficacia los verticales de producto. Por ello, el legal project manager ha de supervisar con los gestores de producto y los responsables de las distintas áreas los ciclos de vida de cada uno de los proyectos para asegurar su éxito y eficacia.

Cuando se trabaja por proyectos, se recomienda la aplicación del legal project management. Por medio de este método, se aplica a cada proyecto un enfoque estratégico de planificación, coordinación y control que consiste en adaptar las técnicas de gestión de proyectos al ámbito legal.

El legal project manager es aquel que asegura la aplicación de una forma de trabajo que compromete al equipo directivo y al resto del equipo de una firma. De esta forma, por medio del legal project management, todos los miembros del equipo involucrados en los proyectos aportan valor constantemente para la consecución de los objetivos.

Una de las principales ventajas de contar con un perfil de este tipo es la de implementar herramientas y técnicas, ya probadas en otros sectores, en el campo de los servicios jurídicos. Este camino de adaptación expone lo mejor de los equipos multidisciplinares de trabajo: abogados, comerciales, profesionales del marketing, financieros e ingenieros, entre otros, con el foco puesto en la consecución de objetivos comunes.

La mejora de la competitividad de la firma es otro de los beneficios principales de esta metodología. Entre otros beneficios, destacamos los siguientes: aplicación de una metodología de gestión para mejorar los procesos mediante la mejora continua, seguimiento de proyectos al día, fomento de la comunicación efectiva entre los miembros del equipo, mejora de la trazabilidad de los proyectos, entre otros.

Ligado con la figura del legal project manager está la PMO (Project Management Office u Oficina de Gestión de Proyectos en su traducción al castellano). Se trata de una estructura organizativa que estandariza los procesos de gobierno relacionados con los proyectos y facilita el intercambio de recursos, metodologías, herramientas y técnicas.

El objetivo de este modelo de gestión es la mejora continua de los procesos, eliminando o reduciendo, lo máximo posible, el desperdicio de todo aquello que no proporciona valor. Es decir, las actividades por las que el cliente no pagaría.

Este método de trabajo es esencial para los equipos legales que gestionan miles de demandas y documentación que, de no ser por la ayuda de los procesos y de la tecnología, necesitaría disponer de un elevado número de trabajadores.

Estos conceptos, comunes en la actividad industrial, están marcando una clara línea disruptora e innovadora dentro del sector legal. Estos novedosos métodos de trabajo son esenciales para aquellos profesionales multidisciplinares que se sirven de la tecnología para alcanzar los objetivos de una forma más eficiente.

Franco Frías, Agile Process & Project Manager de Eskariam 

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