La funeraria malasia de CVC apuesta por la vitalidad del mercado

El fondo de compras estudia ofertas por Nirvana Asia, que podría valer entre 1.600 y 2.000 millones de dólares

Cementerio privado de Nirvana Asia, a las afueras de Kuala Lumpur.
Cementerio privado de Nirvana Asia, a las afueras de Kuala Lumpur. reuters

El concepto de Nirvana, que implica un estado trascendente, puede no resonar en los maltrechos actores del mercado. Pero el lanzamiento de un negocio en crecimiento en un mercado poco penetrado es diferente. Es el objetivo de CVC, que estudia ofertas por su negocio malasio Nirvana Asia, de servicios de atención en la muerte, y cuyo enfoque en el sudeste asiático lo convierte en un indicador del interés de los inversores en la creciente clase media de la región.

CVC compró Nirvana Asia por 1.100 millones de dólares en 2016, menos de dos años tras su salida a Bolsa en Hong Kong con la misma valoración. Entonces, se centró en la venta de parcelas funerarias de primera calidad para que familias enteras pudieran descansar juntas, así como en funerales elaborados.

El mercado de los servicios de atención a la muerte, especialmente para los llamados productos de prenecesidad, suele compararse con el de los seguros de vida: una aseguradora china fue uno de los principales inversores de la firma en 2014. El potencial de negocio que ofrecen las bajas tasas de cobertura en muchos mercados emergentes asiáticos es un estribillo familiar de aseguradoras como Prudential o FWD.

Las tasas de penetración de los seguros de vida están por debajo del 4% en el mayor mercado de Nirvana, Malasia, según FWD, frente a las superiores al 10% en sitios más desarrollados como Singapur y Taiwán.

Una operación de 2.000 millones, si equivale al mismo múltiplo de 20 veces que pagó CVC en 2016, sugeriría que el beneficio neto ha crecido a una potente tasa compuesta anual del 12% desde ese momento. A 1.600 millones, la tasa compuesta habría sido del 9%, justo por encima de la tasa citada por FWD para el mercado de seguros de vida de Malasia, y sería más razonable.

En 2014, Nirvana tuvo un debut poco glorioso, cayendo un 11% en su primer día. Las inversiones en el sudeste asiático se vieron entonces muy eclipsadas por el entusiasmo ante el potencial de China. No es el caso ahora. Un precio potente para Nirvana esta vez podría ayudar a dar vida a más operaciones en el sudeste asiático.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías