¿Sigue habiendo una burbuja laboral en las tecnológicas?

Aunque hay despidos en las grandes empresas del sector, la demanda de profesionales especializados permanece alta

El panorama tecnológico está viviendo una situación catalogada popularmente como convulsa. Hace un año, un estudio de Infojobs indicaba que una de cada tres empresas españolas aumentaría su plantilla en 2022, con el sector TIC liderando las contrataciones; hoy, el panorama es más incierto y conservador.

Grandes tecnológicas como Microsoft, Oracle, Shopify o Hootsuite han anunciado despidos a nivel global. Otras como Meta, Google o Apple han detenido las contrataciones. Todas coinciden en lo mismo: la necesidad de reevaluar sus estrategias y planes de expansión del negocio debido a la inflación y a una posible recesión durante el último trimestre del año, así como a las subidas de los tipos de interés.

El grueso de los despidos y del freno en las nuevas incorporaciones se está dando en áreas desligadas del desarrollo de producto (recursos humanos, ventas, etc.) y, sobre todo, en puestos con funciones duplicadas y sobreespecializadas. Si bien es cierto que las perspectivas de contratación de puestos tecnológicos también se están reduciendo, parecen continuar despertando el interés corporativo, y la tendencia de crecimiento sigue estando mucho más que presente para el corto y medio plazo.

Para haber llegado a esta situación, hay dos factores que considero son clave. Por un lado, la mayoría de estas organizaciones tienen en común un profundo legacy. Hablamos de multinacionales y modelos de negocio con muchos años sobre sus espaldas y con una gran plantilla, lo que hace que su capacidad para responder rápidamente ante disrupciones macroeconómicas sea más limitada. Integradores tecnológicos y fabricantes más pequeños, especialmente locales o que aún están iniciando su expansión tienen más margen de maniobra.

Por otro, mantener el pico de crecimiento provocado por la pandemia era prácticamente imposible de sostener en el tiempo. Ante esto, los analistas llevan meses hablando de una necesaria corrección de rumbo, algo que no todas las compañías han sabido prever o a lo que no han sabido adaptarse.

El hecho de que los perfiles tecnológicos continúen siendo demandados es un síntoma positivo de la fortaleza del sector. A pesar de la reducción de las expectativas planteadas para este segundo semestre, en el sector TI seguimos en busca y captura de profesionales para funciones de ingeniería, técnicas u otras funciones críticas con las que continuar el desarrollo de nuevos productos y soluciones, prolongando así la senda de la innovación en la que se viene trabajando desde hace años.

Sea como fuere, la falta de recursos formados es uno de los mayores problemas a solucionar si queremos que el sector se mantenga al alza. Es un hecho que a las tecnológicas nos cuesta encontrar perfiles cualificados que cubran las vacantes que tenemos disponibles y que nos ayuden a desarrollar los proyectos que tenemos entre manos, de ahí que debamos poner en marcha los mecanismos necesarios para intentar reducir este gap.

La tecnología evoluciona a pasos agigantados, y las necesidades de las organizaciones públicas y privadas – al igual que de los usuarios finales– lo hacen de su mano, así como del propio ritmo que imponen los mercados y los contextos económicos y sociales. En el panorama tan cambiante y disruptivo en el que vivimos, el talento es fundamental, pues sin él es imposible hacer frente a los nuevos desafíos que van surgiendo, ni seguir el ritmo de la innovación tecnológica actual, mucho menos futura.

Ahora, más que nunca, las empresas del sector debemos invertir en formación para ayudar a que los profesionales del mañana estén cualificados. Hablo de convenios con universidades o centros educativos, del fomento de la cualificación tecnológica en escuelas, institutos o ferias de empleo juvenil, y de muchas otras acciones que ayuden a formar a los profesionales del mañana.

Es importante que desde las propias tecnológicas hagamos un análisis realista de nuestras necesidades de talento y pongamos en marcha planes que incentiven la atracción y retención de los profesionales, involucrando a todos los empleados – sin importar su rol o nivel – para crear una cultura empresarial común. Esto es fundamental para minimizar el sesgo en los objetivos y en los procesos de selección, así como para sentar las bases de los equipos. También es crítico el continuar capacitando a nuestro personal.

Soy optimista. La necesidad de talento seguirá con nosotros durante mucho tiempo y es algo en lo que debemos continuar poniendo el foco en aras del crecimiento. Empresas privadas, instituciones públicas y sector educativo debemos remar en la misma dirección para cubrir la demanda.

Jacinto Cavestany es CEO de Evolutio