Financiación

El Tesoro sigue en el radar del inversor extranjero pero paga más del doble que en 2020

Coloca 5.000 millones con una demanda de 40.000 millones

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La reciente apertura del mercado de capitales está siendo aprovechada por los emisores para acelerar sus estrategias de financiación. Empresas, bancos y estados soberanos se afanan por conseguir los precios más ajustados en un entorno en el que las rentabilidades han dejado atrás los mínimos históricos a medida que los bancos centrales aceleran la subida de los tipos para combatir la inflación.

Después de que la semana pasada emisores soberanos y agencias gubernamentales colocaran deuda por importe de 26.000 millones (12.000 millones en una emisión a doble tramo de la UE), esta semana se suma España. El Tesoro colocó 5.000 millones en una operación sindicada a 20 años, la segunda operación a este plazo que realiza después de la colocación inaugural de junio de 2020, cuando el BCE compraba ingentes cantidades de deuda como parte de la batería de medidas desplegada para mantener a raya el coste de financiación y hacer frente a la crisis desatada por la pandemia y la paralización de la economía.

La operación contó con una elevada demanda de institucionales extranjeros, pero el alza de las rentabilidades obligó al Tesoro a pagar más que el doble que en la anterior subasta. Los inversores siguen teniendo apetito por el papel español y la demanda fue un buen reflejo. Nada más abrirse los libros las órdenes de compra superaron los 20.000 millones de euros, importe que al cierre se situó en los 40.000 millones. El Tesoro destacó que la demanda se mantiene en línea con la recibida por anteriores emisiones este año y en las que los inversores extranjeros han tenido un papel destacado, acaparando el 88% de la demanda en esta colocación.

Las órdendes de compra han estado repartidas entre 288 cuentas inversoras, muy diversificadas tanto desde el punto de vista geográfico como por tipología de inversor. Por nacionalidades destacaron los franceses e italianos, con un 21,3%, los británicos e irlandenses (20,5%) y los alemanes, austriacos y suizos (13,7%). Por su parte, Oriente Medio ha participado en un 4,0% de la transacción y Estados Unidos y Canadá en un 3,8%, mientras que Asia ha participado en un 0,7%. Otros inversores han obtenido un 0,9% de la emisión.

La confianza que los inversores siguen teniendo en la economía española permitió al Tesoro rebajar el precio. La operación partía con un diferencial de nueve puntos básicos sobre la referencia a española con vencimiento en julio de 2040 y se cerró con un spread de siete puntos básicos, lo que equivale a una rentabilidad del 3,499%, en línea con el 3,4% al que cotiza la deuda a 20 años en el secundario. Además de este rendimiento, los bonos devengarán un cupón anual del 3,45%. Estos precios se sitúan lejos del 1,25% y el cupón del 1,2% registrado hace dos años.

Aunque la ratio de cobertura fue de ocho veces la oferta, las órdenes de compra siguen lejos de los 78.000 millones logrados en la colocación de junio de 2020, un contexto marcado por la elevada liquidez que existía en el mercado fruto de las iniciativas desplegadas para hacer frente al impacto de la pandemia.

Con la de son ya cuatro las emisiones sindicadas que ha realizado el Tesoro a lo largo de año en las que ha levantado 30.000 millones de euros, el 15,6% del total de las emisiones brutas previstas para este año (237.498 millones). A diferencia de las operaciones tradicionales este un tipo de colocaciones de deuda son ajenas al calendario habitual de las subastas y en ellas los bancos colocadores se encargan de vender los bonos entre los inversores institucionales. BBVA, Crédit Agricole, Deutsche Bank, JP Morgan, Santander y Société Générale fueron los bancos colocadores.

La emisión del Tesoro se produce en un momento en el que el alza de los tipos y las expectativas de inflación han acelerado el repunte de las rentabilidades. La mayor contundencia del BCE para frenar la inflación se reflejó en la reunión de este mes cuando la institución elevó las tasas en 75 puntos básicos, la mayor alza en la historia del euro. Dos meses antes, Christine Lagarde puso fin a la era de tipos cero con un alza de 50 puntos básicos. Esto se ha traducido en un incremento del coste de financiación para empresas, bancos y estados. El tipo de interés medio de la deuda en circulación de España se sitúa en el 1,64%, nivel similar al cierre de 2021, y el de las nuevas emisiones, en el 1,06%, a cierta distancia de sus mínimos históricos de 1,542% y -0,46%, respectivamente. La vida media de la cartera de deuda del Tesoro alcanza los 7,9 años. Con esta emisión el organismo que dirige Carlos Cuerpo ha completado el 82% de su estrategia de financiación a medio y largo plazo (148.088 millones).

Para este año, el organismo que dirige Carlos Cuerpo estima unas emisiones netas de 75.000 millones, cifra que se sitúa en línea con los 75.138 millones de 2021. Las emisiones brutas alcanzarán los 237.498 millones, un 10,14% menos que lo emitido en 2021 (264.312 millones) e inferior también a los 242.846 millones recogidos en los Presupuestos Generales. Aunque las necesidades de financiación continuarán siendo elevadas, el Tesoro retoma la senda decreciente que venía imperando desde 2012. El volumen de emisiones brutas previstas ronda los niveles de 2015 (236.800 millones) y se sitúa lejos de los 277.100 millones registrados en el año de la pandemia.

Santander vende 1.500 millones en deuda sénior

La ventana que se ha abierto en el mercado de capitales está siendo exprimida por las entidades para cumplir con los requerimientos regulatorios. Después de que a finales de agosto Santander colocara 3.500 millones de euros en cédulas a cinco y 10 años, hoy la entidad probó suerte con una emisión de deuda sénior preferente. El banco que preside Ana Botín captó 1.500 millones con vencimiento en cuatro años y opción de amortización anticipada al tercero. La demanda superó los 2.200 millones y permitió recortar el precio en 20 puntos básicos. La emisión se cerró con un diferencial de 105 puntos sobre midswap (tipo de interés libre de riesgo). Santander, ABN Amro, Barclays, Crédit Agricole, Danske y NatWest Markets fueron los bancos colocadores.

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