¿Puede ser el nuevo Calvià un modelo turístico a seguir?

Llevamos años reduciendo los excesos, y generando un ambiente propicio para las vacaciones familiares, el deporte o la cultura

Transformar de forma eficaz un modelo turístico arraigado no es tarea sencilla. Y más complicado aún es que ese cambio de paradigma trascienda y cale entre los potenciales visitantes de ese enclave.

El municipio mallorquín de Calvià se ha embarcado de lleno en esta aventura, y hoy recoge los frutos de una decisión compleja y arriesgada, pero necesaria.

El proceso no ha acabado, ni mucho menos. Es una labor de largo alcance con una serie de ejes clave que se mantienen en el tiempo. Estos ejes son: gobernanza, sostenibilidad, innovación, tecnología y accesibilidad.

Nuestro proyecto transformador, con sus aciertos y errores, puede ser una referencia más para otros municipios turísticos españoles que quieren mutar hacia un turismo sostenible, inteligente y generador de cohesión social en su entorno.

Exponemos aquí el proceso de transformación realizado y el punto en el que estamos. Calvià (municipio donde encontramos las zonas de Magaluf, Palmanova, Santa Ponça, Peguera y Cala Fornells, Portals Nous, Bendinat y Ses Illetes) lleva años reduciendo el turismo de excesos, concentrado en alguna zona determinada, y generando un ambiente propicio para otro tipo de visitante orientado a las vacaciones familiares, el deporte de todo tipo, cultura y conciertos o disfrutar de todo lo que se espera al visitar la isla de Mallorca: paisajes, playas, gastronomía y buen tiempo. El cambio es lento, pero el camino está muy avanzado y se nota la experiencia a la hora de tomar nuevas medidas.

Es difícil establecer cuándo se comenzó con este cambio de modelo, pero a principios de los 2000 ya quedaba de manifiesto que ese turismo masificado ligado a los excesos, que había sustituido al del glamour y la etiqueta de los años setenta y ochenta, no era el más adecuado. Por un lado, este tipo de turismo resulta molesto, daña el mobiliario y obliga a invertir en más seguridad. Por otro, se trata de un turismo poco rentable, que apenas permea en los demás sectores económicos y cuyos beneficios repercuten en gran medida en los países de origen de los visitantes, donde se gestiona el viaje.

El esperado cambio de modelo

Con la administración, el empresariado y la ciudadanía dispuestos a cambiar la forma de hacer turismo en Calvià, una de las primeras medidas que se tomaron fue renovar la planta hotelera. En la actualidad, un 85% está reformada y prácticamente ese mismo porcentaje se corresponde a hoteles de 4 y 5 estrellas. Se han hecho grandes inversiones público-privadas para construir espacios innovadores donde se cuida la experiencia y el confort con el fin de atraer un público más atractivo, concienciado con la sostenibilidad, que valora la calidad del servicio y también con un mayor poder adquisitivo.

Pero tener mejores hoteles no basta. Lo siguiente fue dotar a esos nuevos visitantes de una oferta acorde con lo que esperan. Además de las 15 playas con bandera Q (certificación del ICTE, el ICTE, de la Secretaría de Estado de Turismo), era necesario completar la experiencia con una amplia oferta familiar, organizar grandes eventos deportivos y culturales (como el triatlón de media distancia de Peguera o el Mallorca Live Festival) o facilitar la celebración de eventos y congresos (MICE), todo ello aprovechando la potente infraestructura existente de movilidad y alojamiento, y reivindicando también nuestro Calvià interior ligado a la Serra de Tramuntana. De este modo estamos consiguiendo la deseada desestacionalización.

Las últimas grandes reformas las vamos a acometer de la mano de Red.es en el proyecto Calvià, Destino Turístico Inteligente, donde aplicaremos las últimas innovaciones tecnológicas en cuanto a movilidad, servicios turísticos, digitalización y controles ambientales, o con la reforma integral con fondos NextGen del frente marítimo de Magaluf. Todo ello para alcanzar la excelencia que un destino familiar, cultural, deportivo y de negocios debe tener para satisfacer a visitantes y vecinos.

Coto directo a los excesos

Más allá de atraer nuevos visitantes, también debemos erradicar definitivamente el llamado turismo de borrachera. Gracias al decreto del gobierno de Baleares contra los excesos (enero de 2020), prácticas que favorecían la ingesta de alcohol, como los 2x1, el pubcrawling o las fiestas en barcos orientadas a beber, ahora están prohibidas. Junto a la política municipal y la postura de gran parte del sector, los excesos y los problemas son cada vez menos frecuentes.

Aún hace falta completar la transformación de la oferta, que se terminará ejecutando a medida que los empresarios que se resisten a cambiar vean que ya no es rentable el antiguo modelo.

Para ello también debemos esperar a que los nuevos visitantes descubran y difundan las virtudes de la renovada Magaluf y del resto de Calvià, así como seguir invirtiendo en campañas inteligentes de publicidad y comunicación.

¿Cuáles son las consecuencias palpables de este cambio de modelo aún por finalizar? Los últimos datos indican que la afluencia de turistas se mantiene o solo se reduce levemente; sin embargo, los ingresos del turismo aumentan cerca de un 20%, mientras los indicadores de calidad y bienestar que afectan a la población afincada en este municipio han mejorado sustancialmente.

Vamos a seguir profundizando en nuestro proyecto y ofrecemos nuestra experiencia y testimonio a otros municipios que quieran emprender esta aventura. Una aventura que tiene un único destino: hacer del turismo un modo de vida sostenible, recurrente y capaz de generar cohesión social.

Alfonso Rodríguez Badal es alcalde de Calvià