Renta fija

La deuda alemana a dos años marca máximos de 2011

El BCE reitera la necesidad de devolver la estabilidad a los precios

Deuda Alemania pulsa en la foto

El endurecimiento de la política monetaria y los fantasmas de recesión planean sobre los mercados y el de deuda es el que mejor está recogiendo este impacto. Aunque el ascenso de los rendimientos está siendo una tendencia generalizada, es en los plazos más cortos, los más sensibles a las subidas de tipos, donde más se están reflejando las expectativas de aceleración del alza de las tasas. Si hasta el momento ha sido la renta fija de EE UU la que mejor ha visibilizado este escenario, ahora se suma la deuda de la zona euro.

El rendimiento del bono alemán a dos años subió 21 puntos básicos en la semana y se sitúa en 1,53%, máximos que no se veían desde junio de 2011. El diferencial entre la deuda a 10 y dos años se estrecha hasta los 22 puntos básicos, un escenario que no se vislumbraba desde principios de 2021, cuando las expectativas de subidas de tipos estaban lejos, lo que llevó a muchas de las referencias a largo plazo a profundizar sus mínimos.

Este comportamiento se repite para otras referencias, entre las que se incluyen la deuda periférica. El bono español con vencimiento en 2024 avanzó 25 puntos básicos, hasta el 1,8% mientras la deuda italiana al mismo plazo repuntó 17 puntos básicos, hasta el 2,6%. Es decir, tocan máximos de agosto de 2013 y mayo de 2018, respectivamente.

El repunte de las rentabilidades a corto plazo se vio reforzado por las declaraciones de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos, que priorizaron la lucha contra la inflación, incluso cuando la región se encuentra a las puertas de la temida recesión. En un encuentro con estudiantes, Lagarde señaló que, aunque el alza de los tipos pese sobre el crecimiento, devolver la estabilidad a los precios es su prioridad. “Debemos centrarnos en nuestro objetivo de estabilidad de los precios que hemos establecido en el 2% a medio plazo. Para ello tenemos que usar todas las herramientas de política monetaria disponibles”, remarcó.

En la misma línea se movió el vicepresidente. En una entrevista en el diario italiano Expresso, Luis de Guindos señaló que la desaceleración económica no va a parar la inflación por sí sola. Es decir, que el proceso de normalización monetaria no ha hecho más que empezar. Después de dos subidas consecutivas de los tipos en la zona euro, Guindos deja la puerta abierta a las alzas que sean necesarias para que la inflación converja hacia la estabilidad. El consenso descuenta un aumento de las tasas hasta el 1,75%.

Pero más que en la zona euro, es en el mercado estadounidense donde los plazos cortos están experimentando los mayores ascensos. Una jornada después de que la inversión de la curva de tipos en EE UU alcanzara máximos de 22 años, el viernes se prolongó la tendencia. Hasta el momento estaban siendo los bonos a dos años los que pagaban más que las referencias a largo plazo, pero ahora esta tendencia se extiende a plazos más cortos como la deuda a seis meses. Las referencias a este plazo subieron el viernes al 3,78% mientras la deuda a 10 años se sitúa en el 3,45% y los bonos a 30 años, en el 3,52%. El mayor aumento de los rendimientos a corto plazo subraya la creciente preocupación sobre cuánto tendrá que subir la Reserva Federal los tipos para controlar la inflación.

Después del dato de inflación del mes de agosto, la escasa moderación mostrada por la tasa (bajó del 10,9% al 10,5%) ha provocado que en las últimas jornadas crezcan las voces que apuntan a una subida de 100 puntos básicos en la reunión de la próxima semana. Algunas firmas de análisis como Allspring Global Investments prevén que la inversión de la curva de tipos estadounidense se invierta hasta niveles no vistos desde principios de 1980, coincidiendo con los momentos de mayor agresividad por parte del banco central estadounidense.

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