La actividad industrial supera los registros de la UE por el mayor peso de los bienes de consumo

Un informe del Banco de España destaca la buena evolución de la producción de ropa y calzado, frente al peor comportamiento de la metalurgia y el sector del automóvil

Línea de ensamblaje en la planta de Stellantis en Vigo.
Línea de ensamblaje en la planta de Stellantis en Vigo.

Con las cifras conocidas hasta julio, la actividad productiva de las ramas manufactureras aumentó en 2,9% en términos interanuales, según se desprende de los datos conocido publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) referidos al indicador de producción industrial.

Empleando este dato y comparándolo con la actividad desarrollada por este sector en otros países, se aprecia que la industria española registra un mejor comportamiento y una mayor fortaleza. Así se puede ver como los niveles de actividad en Francia e Italia, experimentan ritmo del 1,3% y 1,2% respectivamente, mientras que la economía germana experimentó tasas del 1,2%.

Según un estudio publicado por el Banco de España La evolución reciente del sector manufacturero en España, esta positiva actividad de los sectores españoles oculta una elevada heterogeneidad entre las diferentes ramas manufactureras.

Así se puede ver como la producción metalúrgica y la fabricación de vehículos ha retrocedido a lo largo de los siete primeros meses. Por el contrario, otros sectores como el de bienes de consumo, y en concreto, las actividades más relacionadas con una mayor actividad una vez eliminadas las restricciones por la pandemia, como la fabricación de ropa, cuero y calzado, han registrado incrementos muy significativos.

Son sectores que en el momento de mayores restricciones e incluso confinamientos lo pasaron mal, pero ahora intentan recuperar el tiempo perdido.

Según este estudio del Banco de España el encarecimiento de la energía provocado por el inicio de la guerra en Ucrania es el principal factor del fuerte contraste entre la actividad de los diferentes sectores industriales.

Así señala que las actividades con una mayor dependencia energética en sus procesos productivos son los más lastrados en su actividad. Así, el estudio especifica que la industria metalúrgica es la que presenta una mayor necesidad energética, con 0,33 euros de gasto en energía por cada euro producido, lo que ha sido un factor determinante en su peor comportamiento productivo.

Los denominados “cuellos de botella” en las cadenas globales de suministros es otro factor que juega a favor de la heterogeneidad en el comportamiento de los distintos sectores. La escasez de materiales o bienes de equipo han escaseado en la mayoría de los países europeos, no solo en España, lo que ha supuesto un importante hándicap a la hora de sacar adelante la producción.

El caso más claro es la producción de vehículos, cuyos plazos de entrega se demoran varios meses ante la falta de los famosos chips, lo que está provocando incluso parones en las fábricas.

La estructura productiva de la economía española, también juega a favor de la mejora. El peso del sector del consumo, el más activo tras las restricciones, es del 6,8%, frente al 1,1% de Alemania, mientras que el del automóvil alcanza el 21%, frente al 30,7% de Alemania.

La interacción social impulsa el consumo

La paulatina vuelta a la normalidad de los últimos meses tras las restricciones provocadas por el Covid es otro factor que ha favorecido la demanda de bienes de consumo. El elevado componente de interacción social, ha impulsado por tanto, la producción de este tipo de bienes, como es el caso de la ropa y el calzado, sectores cuyo mayor peso en la economía, explicaría la mejora frente a la evolución registrada por la producción en otros países.

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