Telecos: eje vertebrador en un contexto de incertidumbre

La subida de tipos y otras cuestiones pueden frenar las operaciones en el sector, hasta que se aclaren las valoraciones

El mercado de telecomunicaciones está siendo uno de los sectores más resilientes a las adversidades de los últimos años. La actividad no ha parado, y se han seguido produciendo movimientos tanto del lado de las operadoras como de las torres y, en particular, en el segmento de la fibra. Durante este primer semestre se han anunciado transacciones muy relevantes en el sector, como la fusión de Orange y MásMóvil, o la venta de la red de fibra troncal de Lyntia.

Estos movimientos corporativos se están generalizando y extendiendo al ámbito europeo, donde, cada vez, es más habitual ver operaciones transfronterizas. Por parte de las operadoras, su necesidad de generar eficiencias de costes les está llevando a analizar su posición en distintas geografías y buscar oportunidades que fortalezcan su balance.

Incluso se han desprendido de sus propias infraestructuras de telecomunicaciones, ante la elevada necesidad de inversión que están teniendo tanto en espectro como en redes. Por ello, han buscado cristalizar el valor de estos activos, dada la diferencia en el múltiplo de valoración. Además, en Europa hasta ahora se ha promovido que haya cuatro operadores de redes móviles por país, algo que quizá puede cambiar a futuro. En este sentido, existe todavía margen de consolidación en este sector, en la medida que los reguladores lo permitan.

Esta actividad transaccional también se ha trasladado a las telecomunicaciones mayoristas o infraestructuras, especialmente al segmento de torres y fibra. Existe un gran interés por parte de los inversores financieros en este tipo de activos, dada la solidez que han mostrado durante los últimos tiempos y la enorme liquidez que existe en el mercado.

Pero el escenario actual hace prever que las incertidumbres crecientes (inflación, tipos, geopolítica…) pueden impactar en las expectativas de valoración. De ahí que algunos operadores de infraestructuras puedan reconsiderar sus requisitos financieros para invertir y buscar tasas de retorno superiores a las usadas recientemente. Aun así, la liquidez existente debería seguir generando operaciones. Además, hay procesos lanzados en el mercado, sobre todo en la parte de fibra, que deberían de anunciarse en la segunda mitad del año (si compradores y vendedores son capaces de acordar valoraciones).

Por otro lado, hasta hace poco esta elevada liquidez con bajos tipos hacía que hubiese mucho dinero dispuesto a invertir a tasas de retorno muy ajustadas. Esto permitía que, por ejemplo, los buenos activos de infraestructuras se pudiesen transaccionar a múltiplos muy elevados. Actualmente, está por ver el impacto en el mercado privado de todas las incertidumbres actuales. Las compañías de torres cotizadas han bajado de múltiplo, pero en general la actividad en este mercado se está manteniendo por ahora en niveles saludables, soportados por esta elevada liquidez.

Sí es posible que las inseguridades actuales afecten al lanzamiento de nuevos procesos y los frenen, sobre todo, cuando no haya una necesidad inmediata de vender. Hasta que no se estabilice el entorno actual y las expectativas a futuro no estén más despejadas, se puede generar una mayor discrepancia en las valoraciones que dificulte llegar a acuerdos para ejecutar operaciones.

Pese a esto, a nivel europeo todavía siguen quedando transacciones relevantes en torres, así como en fibra. En ambos casos hay tanto ventas de mayorías enfocadas a inversores más activos (tanto estratégicos como financieros), como de minorías dirigidas a inversores financieros de perfil algo más pasivo. Sin duda, estamos en un escenario donde se puede acentuar esa necesidad de financiación por parte de las telecos, aunque las operaciones sucederán si las valoraciones se mantienen a valores atractivos.

Nos encontramos, pues, con un sector maduro y muy desarrollado en el que las fusiones/adquisiciones son una vía rápida para ganar tamaño, mientras que crecer de manera orgánica muchas veces supone erosionar los márgenes al tener que bajar tarifas para captar clientes. Es cierto que existen vientos en contra que afectan a todo el mercado por la volatilidad, subida de tipos y la inflación, pero el ámbito de las telecos debería de ser resistente.

Francisco Boada es socio de AZ Capital