España tiene una gran oportunidad en el negocio de los datos

Encaja perfectamente en la estrategia europea favorable a la soberanía, semejante a la que proyecta en la fabricación de semiconductores

La elección de España por el grupo estadounidense Prime Data Centers para instalar su primer centro de datos europeo es la confirmación del atractivo que suscita nuestro país para convertirse en un importante hub de este tipo de instalaciones, de alta tecnología y con amplio futuro por delante. Si los chips son el preciado oro negro de la ineludible digitalización de la economía, las infraestructuras de almacenamiento de datos constituyen una de sus principales oportunidades de negocio, con un enorme potencial de crecimiento y un fuerte atractivo para la inversión. En este contexto, estar en el punto de mira de fondos internacionales, grandes inversores, grupos inmobiliarios y tecnológicos es el mejor punto de partida. Y es ahí justo donde están, sobre todo, pero no únicamente, Madrid y Barcelona, que concentran por ahora las principales inversiones.

El hecho de que gigantes tecnológicos como Microsoft, Google, Amazon, Meta (ex-Facebook), Oracle o IBM hayan optado ya por poner en marcha sus regiones cloud en España, demuestra que han detectado buenas opciones de negocio tanto locales como europeas, pero también que el territorio español es un campo fértil para este tipo de proyectos, en los que son imprescindibles los centros de datos. A ello se suma que algunas ciudades europeas de primera línea en este campo, como Fráncfort, Londres, Ámsterdam o París, han alcanzado cierto punto de saturación que beneficiará a los proyectos en nuevos territorios.

Pero, además de la fuerza en renovables –los centros de datos son grandes consumidores de energía–, España cuenta con una llave adicional que debe aprovechar al máximo. Se trata de los cables submarinos de fibra que, principalmente desde EE UU, transportan ingentes cantidades de datos entre América y Europa, y que, además, requieren la proximidad de instalaciones de almacenamiento para ofrecer una baja latencia. Como ejemplo, Microsoft y Facebook ya han unido EE UU y Europa con el cable Marea, amarrado en Bizkaia, mientras Google avanza con el Grace Hopper, que ya ha llegado a Bilbao, y conectará EE UU, Reino Unido y España, o el 2Africa, que tendrá un nodo en Barcelona y con el que Facebook interconectará 23 países de África, Oriente Medio y Europa.

Todo apunta a un prometedor desarrollo de un sector innovador que, si se sabe aprovechar, puede convertir a España en un referente en este tipo de servicios destinado a recibir todo el apoyo europeo. No en vano, tal desarrollo encaja perfectamente en la estrategia europea favorable a la soberanía en datos, semejante a la que proyecta en la fabricación de semiconductores, que no solo rebajarán una dependencia de terceros que, como se viene demostrando en el caso de la energía, puede causar más disgustos que satisfacciones, sino que activará un impulso tecnológico que es imprescindible fomentar.