El precio de la energía obliga a las rentas bajas a recortar gastos y a las altas a usar los ahorros

Solo el 20% de las familias reduce el monto destinado a las vacaciones

Gasto hogares pulsa en la foto

La factura de la electricidad golpea a los hogares españoles, pero no por igual. Mientras las de renta más alta solo han reducido sus ahorros de forma temporal, las de menor liquidez se han visto obligadas a recortar gastos de otros bienes y servicios con tal de poder hacer frente a ese repunte de precios en el gas y la electricidad. Esa es la principal conclusión a la que llega el Banco de España en su informe sobre el impacto de la inflación y la guerra en las perspectivas económicas de las familias, publicado este martes.

La escalada de la luz no solo ha obligado a un sector de la población a cambiar de hábitos con tal de ahorrar un poco en la factura. Más allá de recortar en la climatización, los hogares con menos liquidez han pospuesto compras de productos no esenciales para destinar ese dinero a pagar la energía, que es de primera necesidad. Los efectos de la guerra se han cebado con los bienes duraderos, como automóviles, lavadoras u otros productos para el hogar. Pero también hay una caída en el resto de las compras debido a que la energía absorbe una mayor proporción de sus ingresos.

El 20% de la población más pobre también se ha visto obligada a recortar su gasto en vacaciones. Es un hecho significativo porque, a pesar de las malas perspectivas económicas, el resto de hogares ha mantenido su ritmo de consumo en este ámbito. De hecho, el organismo regulador asegura que las perspectivas relativas al turismo siguen recuperándose gracias a la eliminación de las restricciones asociadas a la pandemia.

Por contra, las familias con mayor colchón económico han sido capaces de sortear el incremento de la energía tirando de ahorros, sin tener que reducir su gasto en otros bienes y servicios. De acuerdo con el Banco de España, la tendencia se explica por dos motivos. En primer lugar, los hogares con más liquidez son habitualmente más optimistas que el resto acerca de la evolución futura de sus ingresos en situaciones de incertidumbre, lo que probablemente se deba a una mayor estabilidad de sus rentas. En segundo lugar, disponen de un mayor margen para amortiguar el impacto de la inflación gracias a que tienen más dinero ahorrado.

El informe recuerda que antes de la invasión, la economía española se recuperaba de los efectos de la crisis sanitaria, si bien la reactivación era desigual por sectores de actividad y más lenta que en el conjunto del área del euro. No obstante, la invasión de Ucrania ha propiciado un encarecimiento de las materias primas y la reducción de la confianza de los agentes económicos.

Entre junio de 2021 y mayo de 2022 se redujó en 23 puntos porcentuales la proporción de hogares que creían que la subida de precios a un año sería del 2,5% o menos. Por contra, aumentó en 18 puntos el porcentaje que espera tasas de inflación superiores al 7,5% en el futuro cercano. La guerra también ha hecho que los españoles prevean un menor crecimiento nacional y una caída en sus ingresos para los próximos doce meses que se suma a un repunte en el coste de los préstamos, en línea con la subida de los tipos de interés.

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