Alza Obras y Servicios, 40 años de pasión por la construcción

La compañía tiene obras en 18 provincias, ha construido más de 8.000 viviendas y reformado varios edificios históricos singulares

Obras en la promoción de El Cañaveral, en Madrid.
Obras en la promoción de El Cañaveral, en Madrid.

Con los tiempos que corren, donde la incertidumbre es uno de los pocos valores que cotiza cada vez más alto, hay empresas que, paso a paso, marcan sus propios hitos. Ese es el caso de Alza, una constructora que empezó su andadura en 1982. La emoción se filtra a través de su director de expansión de negocio, Enrique Lahuerta: “Tenemos un gran orgullo como compañía por haber acumulado tanta experiencia durante 40 años en un negocio tan complicado como es el de la construcción”.

En este tiempo, ha levantado más de 8.000 viviendas y ha diversificado su cartera de servicios a las infraestructuras, las obras civiles y la rehabilitación integral de viviendas, apuntando especialmente hacia la eficiencia energética y la sostenibilidad. “Seguimos sintiéndonos muy jóvenes, pretendemos durar, como mínimo, 40 años más”, bromea Lahuerta.

La constructora acaba de renovar su imagen y compromiso con la sostenibilidad, en línea con las nuevas demandas ambientales

La empresa despegó en los ochenta cuando su fundador, Tomás Alarcón, fijó su punto de mira en el Corredor del Henares, en Madrid. Aquella zona estaba llamada a convertirse en un polo estratégico de crecimiento económico e industrial que impulsaría la demanda de vivienda nueva. Ahora parece evidente, pero en aquella época había que saber leer el panorama, y Alarcón acertó de lleno.

Aquella historia, la de Construcciones Generales Azudenses (primer nombre de la empresa), es hoy la de Alza, que ha acumulado a lo largo de su vida una cartera de negocios de más de 200 millones de euros y más de 2,1 millones de metros cuadrados construidos.

Actividad

Actualmente lleva a cabo proyectos en Murcia, Málaga, Granada, Madrid, Sevilla y Guadalajara, y en los últimos años han actuado también en Almería, Córdoba, Segovia, Cuenca, Toledo, Ciudad Real, Huelva, Barcelona, Baleares, Valencia, Asturias y A Coruña. La actividad se reparte en 18 provincias, con especial volumen de trabajo en la Comunidad de Madrid y Andalucía.

Lo mismo rehabilitan el hotel Reina Victoria de Valencia que edifican VPPB

Entre sus múltiples proyectos, Lahuerta destaca la construcción de 194 viviendas de protección pública básica (VPPB) en el barrio de Villaverde, en Madrid. Resalta que son inmuebles de calidad para los que se priorizó el ahorro energético (aerotermia, suelo radiante y refrescante, carpintería exterior con aislamiento térmico y cámara de aire intermedia). En total, 39.600 metros cuadrados destinados a un uso residencial con calificación energética A. Asimismo, se encuentran inmersos en un proyecto referente en Fuengirola, para 1.200 viviendas de alta calidad, donde ya han empezado las primeras 226.

En cifras

10% crecerá la facturación este ejercicio, hasta ­superar los 100 millones de euros.

200 millones de euros acumula su cartera de negocios desde el comienzo.

200 empleados tiene en plantilla en la actualidad.

Frente a las grandes constructoras, con procesos más complejos, las medianas cuentan con una mayor flexibilidad, según el directivo, para hacer frente a los cambios que puedan surgir sobre la marcha. “En la ejecución a veces se encuentran dificultades o maneras de hacer que pueden ser más ventajosas, y para una empresa como la nuestra es más fácil llegar a acuerdos para adaptarnos que a otras más grandes”.

En estos años, Alza ha hecho frente a los vaivenes de un mercado cambiante. No es ajena a la guerra de Ucrania, el último gran golpe para la economía y la cadena de suministro mundial. “El encarecimiento de los precios de la energía, tanto de la electricidad como del combustible, afecta directamente a nuestra operativa, a la de nuestros proveedores, a los fabricantes del material y al transporte de los mismos para acercarlos a la obra”, relata. Para hacer frente a esta coyuntura, dejaron abiertas algunas partidas de presupuestos para suplir posibles imprevistos. Incluso así, la facturación de 2021, con la pandemia aún golpeando con fuerza, alcanzó los 94 millones de euros, y para 2022 esperan un incremento del 10%.

Enrique Lahuerta, director de expansión de negocio.
Enrique Lahuerta, director de expansión de negocio.

También tuvieron que adaptar el trabajo al golpe que supuso la llegada de la pandemia. “Tuvimos que implementar controles y protocolos sanitarios para evitar que hubiera brotes en los centros de trabajo”.

De hecho, el número de empleados no ha parado de crecer: “En 2017 éramos 150 y ahora estamos superando los 200, y la perspectiva es seguir esa senda”. Al final, “el mercado te pone en tu sitio”, y Alza, con el tiempo, sigue viendo crecer la demanda de proyectos: ahora tiene 31 en activo.

Viviendas en Fuengirola.
Viviendas en Fuengirola.

Para mantener la competitividad, una de las principales fortalezas de la compañía es su apuesta por la innovación. “Tenemos varias secciones que se enfocan en la colaboración con nuestros clientes, estudiamos la viabilidad del proyecto y buscamos soluciones para mejorar la productividad de los mismos”, explica Lahuerta.

“Buscamos la excelencia como un compromiso con nuestros clientes”. Y añade: “Queremos ser cercanos y escuchar para adaptarnos a las nuevas necesidades que demanda la sociedad, creemos que muchas veces es más importante escuchar que intentar tener la razón siempre”.

En línea con las actuales preocupaciones sociales, Alza hace también hincapié en la transición ecológica y la sostenibilidad: “Nos implicamos con los arquitectos e ingenieros para poder dar respuesta a las inquietudes que nos afectan a todos, como el cuidado del medio ambiente y la eficiencia energética mediante la aplicación de nuevas tecnologías y materiales más ventajosos”. De esta manera, desde la empresa afirman que se dan respuestas a las demandas actuales de la sociedad al mismo tiempo que se mejora la eficiencia.

La continua búsqueda de materiales y nuevas tecnologías que mejoren el rendimiento, en cooperación con clientes y proveedores, es una constante que mejora la competitividad y los hace diferenciarse de la competencia. “Proponemos medidas que puedan aumentar el rendimiento para que puedan ofrecerse a los nuevos compradores y así hacer productos más creativos”, subraya.

Aunque el futuro en general no ofrezca el mejor de los paisajes, en Alza pretenden seguir siendo fieles a su eslogan: “Pasión por construir”. E insisten: “Queremos mantenernos fieles a nuestras raíces, a nuestros clientes y a nuestro compromiso de calidad y de excelencia en la construcción”.

La principal fortaleza de la constructora, para Lahuerta, recae en la calidad de las personas que conforman todos los departamentos. “Valoramos especialmente el equipo humano del que disponemos, son una estructura eficiente y sólida, uno de nuestros mejores activos en estos momentos”.

“Este impulso viene y se mantiene desde hace ya 40 años; la empresa sigue siendo dirigida por la familia de su fundador, lo que refleja el compromiso social y corporativo que cultivamos en Alza”, concluye Lahuerta.

Rehabilitación para un futuro verde

Hotel Reina Victoria de Valencia.
Hotel Reina Victoria de Valencia.

Alza valora la eficiencia energética como uno de los factores clave para el futuro del sector de la construcción. Por eso, en esa línea se ofrecen a los clientes mejoras en la demanda energética con soluciones innovadoras que ayuden a reducir el impacto medioambiental y que aumenten la eficiencia energética.

Destaca el proyecto de rehabilitación que llevó a cabo la constructora en el hotel Reina Victoria de Valencia, uno de los edificios más emblemáticos del modernismo levantino, edificado en 1913 y que ha sido parte destacada de la historia de la ciudad y de España en momentos claves del siglo XX. La reforma conllevó una limpieza total del edificio, mejoras en la fachada y una redistribución absoluta del interior para adaptarlo a los tiempos actuales.

Enrique Lahuerta, director de expansión de negocio, remarca también la rehabilitación de un edificio en el barrio de los Jerónimos de Madrid, con cuatro plantas de garaje robotizado y 2.000 metros cuadrados de viviendas de lujo.

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