Telekom es el principal ganador en la compra de torres de Brookfield

El precio pone de manifiesto la fuerza de los vendedores cuando tratan con fondos ricos en efectivo

Sede de Deutsche Telekom, en Bonn (Alemania).
Sede de Deutsche Telekom, en Bonn (Alemania). reuters

Los fondos de infraestructuras siguen con la fiesta de las fusiones y adquisiciones, a pesar de los temores de recesión y la volatilidad de los mercados. El grupo canadiense Brookfield Asset Management y el de private equity DigitalBridge han ganado el acuerdo para comprar el negocio de torres de Deutsche Telekom en Alemania. La valoración de 17.500 millones de euros parece elevada, y pone de manifiesto la fuerza que tienen los vendedores cuando tratan con fondos ricos en efectivo.

Deutsche Telekom anunció el jueves que venderá una participación del 51% en el negocio, que posee 40.000 torres en Alemania y Austria, a un consorcio liderado por Brookfield. El grupo norteamericano había presentado una oferta junto con el especialista en torres Cellnex Telecom, que ofrecía su experiencia. Pero al final Deutsche Telekom prefirió la seguridad de un acuerdo en efectivo, y Cellnex, que había ofrecido pagar en parte con sus propias acciones, se retiró. El grupo alemán utilizará los 10.700 millones de euros netos de la venta para reducir la deuda y aumentar su participación en T-Mobile US.

El éxito tiene un coste para Brookfield. La valoración de 17.500 millones de euros, incluida la deuda, equivale a 27 veces el ebitda del año pasado de las torres tras los pagos de arrendamiento. Eso está en línea con la media de las operaciones corporativas en Europa en 2021, según nuestros cálculos. Y eso a pesar de que las valoraciones de Bolsa han caído desde entonces. Incluyendo la deuda, Cellnex vale ahora unas 23 veces el ebitda del año pasado, frente a las 27 veces de principios de año, según datos de Refinitiv.

El atractivo de las torres de telefonía es fácil de ver. Ofrecen flujos de caja estables de operadores de telefonía móvil de alta calidad, que aumentan con el tiempo en línea con la inflación. Y Brookfield ha podido negociar un contrato de arrendamiento de 30 años con Deutsche Telekom, más largo que en algunas operaciones recientes. Sin embargo, las torres siguen entrañando riesgos: requieren inversión y pueden sufrir la competencia de otras tecnologías o la concentración entre los arrendatarios.

Aun así, los inversores en infraestructuras no tienen muchas opciones. Tienen unos 313.000 millones de dólares de capital para poner en marcha, según Preqin. Y aún hay más fondos en camino: Global Infrastructure Partners (GIP) pretende crear un fondo de 25.000 millones de dólares, por ejemplo. Para Brookfield, esa avalancha de dinero supone una póliza de seguro: puede haber muchos compradores para una participación en el negocio si quiere vender, siempre que la fiesta de las infraestructuras siga adelante.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías