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Las 'Abenomics' de Shinzo Abe: políticas heterodoxas que cambiaron la historia de Japón

El aumento de la oferta monetaria de la nación y el impulso en el gasto público fueron algunas de las medidas con las que buscó sacar a su país del estancamiento

Las 'Abenomics' de Shinzo Abe: políticas heterodoxas que cambiaron la historia de Japón

El ex primer ministro de Japón, Shinzo Abe, ha fallecido este viernes, tras recibir disparos durante un acto político de su partido en la prefectura de Nara. El líder japonés será recordado, entre otras cosas, por la estrategia agresiva de crecimiento económico que lleva su nombre, las "Abenomics", una serie de reformas integrales puestas en marcha desde 2012 para reactivar la economía japonesa tras décadas de deflación. Una política monetaria "agresiva", fiscalidad "flexible" y el impulso en el gasto público, fueron algunas de las medidas heterodoxas implementadas como parte de las reformas de Abe.

¿Qué fueron las Abenomics? La revista británica The Economist describió el programa como una "combinación de reactivación, gasto público y una estrategia de crecimiento diseñada para sacar a la economía del estancamiento que la ha dominado durante más de dos décadas". Con estas reformas, Abe pretendía dinamizar la economía japonesa y volver al esplendor del "milagro japonés" posterior a la segunda guerra mundial, en un país donde el alto nivel de ahorro, la deuda pública, y el envejecimiento demográfico lastran el crecimiento.

Un país estancado

Los problemas económicos de Japón se remontaban a los años 90, también conocida como la Década Perdida, un período de marcado estancamiento económico en Japón, luego del estallido masivo de la burbuja inmobiliaria en la década de 1980 y el estallido de la burbuja de precios de activos de Japón a principios de los 90. Para agosto de 1990, el índice bursátil Nikkei se había desplomado a la mitad de su pico, y a fines de 1991 los precios de otros activos comenzaron a caer. Aunque los precios de los activos colapsaron visiblemente a principios de 1992, el declive de la economía continuó hasta el inicio del nuevo milenio.

Esta crisis tuvo como consecuencia una gran acumulación de préstamos, causando dificultades para muchas instituciones financieras. Por su parte, el Gobierno japonés respondió a las consecuencias generando déficits presupuestarios masivos para financiar proyectos de obras públicas para aumentar la demanda interna y estimular el consumo, con el objetivo de sacar a la economía de la recesión. Ante la inefectividad de estas medidas y otras posteriores durante la década siguiente, Abe decidió dar un nuevo enfoque con políticas heterodoxas.

Las tres flechas

El programa de Abe constaba de tres “flechas” o componentes. La primera fue aumentar la cantidad de dinero en circulación para debilitar el yen, animar las exportaciones y generar inflacion, teniendo como objetivo el 2%. La segunda flecha eran nuevos programas de gasto público para estimular la demanda y el consumo, para estimular el crecimiento a corto plazo y lograr un superávit presupuestario a largo plazo.

El tercer componente de las Abenomics fue más complejo: una reforma de varias regulaciones para hacer que las industrias japonesas sean más competitivas y alentar la inversión en y desde el sector privado. Esto incluyó la reforma del gobierno corporativo, la flexibilización de las restricciones a la contratación de personal extranjero en zonas económicas especiales, facilitando que las empresas despidan a trabajadores ineficaces, liberalizando el sector de la salud e implementando medidas para ayudar a los empresarios nacionales y extranjeros.

La legislación propuesta también tenía como objetivo reestructurar las industrias farmacéuticas y de servicios públicos, que junto al Acuerdo Transpacífico (TPP) consolidaban la visión de Abe del futuro comercial japonés. No obstante, la pandemia del Coronavirus eliminó cualquier posibilidad de que Abe alcanzara sus objetivos económicos, tras posponer los Juegos Olímipicos de 2020 en Tokyo, el político dimitió del cargo.

Gran parte de las reformas de Abe fueron ejecutadas por el Banco de Japón bajo la dirección de su gobernador, Haruhiko Kuroda, quien fue seleccionado personalmente por el Abe en 2013 y continúa ocupando el cargo. La flexibilización monetaria de Kuroda incluyó compras anuales de cientos de miles de millones de dólares en bonos del gobierno y grandes compras de fondos consistentes en acciones de empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Tokio. En 2016, Kuroda agregó tasas de interés negativas a su combinación de políticas, tratando de alentar los préstamos. Las políticas impulsaron los mercados bursátiles y de bienes raíces y ayudaron a asegurar el pleno empleo

Efectos mixtos

Durante los 8 años de Gobierno de Abe, el desempleo cayó a mínimos históricos (de 4,3% a 2,4%) y el empleo femenino llegó a sus máximos históricos. Según el Gobierno Japonés, entre 2012 y 2020 el PIB nominal creció desde los 498 billones de yenes hasta los 547 billones de yenes (unos 3,97 billones de euros), aunque no llegó al objetivo de Abe que eran los 600 billones de yenes (unos 4,35 billones de euros). 

Las exportaciones, asimismo, aumentaron del 14,4% del PIB al 18,3% entre 2012 y 2018, según información del Banco MundialLos ingresos previos a los impuestos de las PYMEs japonesas también se incrementaron de 10,5 a 18,4 billones de yenes (unos 130.000 millones de euros) entre 2012 y 2018. No obstante, la economía japonesa comenzó a contraerse de nuevo y para 2020 esta cifra se situaba alrededor del 15,5% del PIB. En cuanto a la deuda pública, se incrementó del 228,7% del PIB en 2012 al 238% en 2019. Finalmente, salvo un pico de 2,76% en 2014, la inflación permaneció por debajo del 1% durante todo el Gobierno de Abe, y a menudo llegó a ser negativa. 

Cabe destacar también que Abe fue el primer jefe de Gobierno japonés nacido después de la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, líder fue partidario de aumentar el gasto en defensa y cambiar la constitución pacifista de Japón a la luz de las nuevas amenazas de Corea del Norte, Rusia y China. Con esto, el político alejó a su país de la senda pacifista y de disculpas por el imperialismo que había tenido durante décadas.

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