Los fondos UE, oportunidad para la industria del siglo XXI

Los Perte movilizarán unos 30.000 millones de euros de inversión pública

Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo.
Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo.

En apenas unos meses hemos pasado de estar preocupados por la última variante del Covid a estar sobrecogidos por la invasión de Ucrania y el horror de la guerra y sus consecuencias, como las tensiones en las cadenas globales de valor o el incremento de los precios energéticos. Ambos acontecimientos han generado un contexto de incertidumbre que obliga a las empresas industriales a adaptarse a contextos cambiantes en tiempo real. Deben revisar sus estrategias para gestionar esta compleja situación, compaginando los riesgos diarios de su actividad con la identificación de oportunidades a medio y largo plazo.

El Gobierno está respondiendo de manera activa y eficaz no solo por la urgencia de los efectos de la pandemia y ahora de la guerra, sino también de forma responsable para construir una auténtica autonomía estratégica a nivel nacional y europeo. Nuestra prioridad es reforzar las capacidades industriales en todo el territorio y aumentar el peso de la industria en el PIB, apostando por una modernización de nuestro tejido industrial para mejorar su competitividad.

En este escenario de incertidumbre, los fondos europeos son una oportunidad que debemos aprovechar para avanzar hacia una industria española del siglo XXI más verde y digital que contribuya a la cohesión social y territorial.

Nuestra apuesta se define a través de los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (Perte), que movilizarán unos 30.000 millones de euros de inversión pública. Los Perte permiten coordinar las acciones del sector público y privado mediante las cadenas de valor de los sectores tractores de la transformación y modernización de la economía española.

La prioridad es reforzar las capacidades industriales, modernizando el tejido

El primero que aprobamos fue el Perte VEC, con una inversión pública de 4.300 millones de euros y el objetivo de transformar la cadena de valor de la automoción para que España lidere la transición hacia el vehículo eléctrico y conectado en Europa. Es el proyecto más avanzado y ya vemos resultados tanto por el incremento de la demanda de vehículos electrificados, que representan el 10% de las ventas, como por las inversiones que han anunciado importantes fabricantes con presencia en nuestro país como el grupo Volkswagen o Stellantis.

También hemos aprobado el Perte agroalimentario, con más de 1.800 millones de euros de inversión destinada a mejorar la competitividad, la sostenibilidad, la trazabilidad y la seguridad del sector agroalimentario en España. Y su contribución al reto demográfico como objetivo transversal.

Otra iniciativa que tendrá un importante impacto territorial es el Perte naval, cuyos objetivos son mantener la autonomía industrial, diversificar la actividad hacia las energías renovables marinas y buques de bajas emisiones, digitalizar la cadena de valor, incrementar la sostenibilidad medioambiental y mejorar la formación y capacitación de los empleados.

Finalmente, el Perte chip, con 12.250 millones de euros, se configura como una iniciativa estratégica que pretende desarrollar las capacidades de diseño y producción de la industria de microelectrónica y semiconductores de nuestro país. La oportunidad es clara. Europa está apostando por ello con la Ley Europea de Chips y España tiene que ser protagonista de este nuevo sector que se va a crear a nivel nacional y europeo.

En definitiva, los fondos europeos nos permiten invertir en proyectos reales, tangibles y palpables que hacen avanzar a nuestra industria del futuro y desarrollar una nueva política industrial del siglo XXI que cuente con un nuevo marco regulatorio. La Ley de Industria que estamos impulsando da respuesta a la urgente necesidad de potenciar la autonomía industrial de nuestro país, de forma que se incremente el peso de las actividades industriales en nuestra estructura económica y social y contribuya a un crecimiento más sostenible y digital y a una mayor resiliencia ante los retos derivados de la pandemia y la guerra en Ucrania.

Estamos avanzando en el camino de la recuperación económica, pero es necesaria una modernización de nuestro modelo productivo para abordar con éxito la doble transición digital y ecológica y lograr una mayor cohesión social y territorial. La alta tecnología, el valor añadido, la sostenibilidad, la reindustrialización y, sin duda alguna, el apoyo sin reservas a los sectores por parte del Gobierno siguen siendo vitales para alcanzar esos objetivos.

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