Guarecerse del clima incierto bajo el paraguas del dividendo

Tras dos años de sequía impuesta por la irrupción del Covid 19, las cotizadas apuestan por recuperar su política de dividendos, pese a la incertidumbre de una economía cuyo crecimiento se está viendo amenazado por la fuerte escalada de la inflación, el conflicto bélico en Ucrania y la crisis energética; todos ellos factores de compleja solución. Como resultado de ese empeño, y puesto que junio y julio son meses clásicos de retribución al accionista, durante las próximas semanas más de una veintena de cotizadas españolas desembolsarán cerca de 5.000 millones de euros, 6.000 si se les suma los casi 1.000 millones repartidos por Telefónica el pasado día 17. Además del cupón de Telefónica, el mayor desembolso correrá a cargo de Iberdrola, que repartirá hasta 1.700 millones de euros, y de Endesa, que rozará los 1.000 millones, seguidas de Repsol (500 millones), Red Eléctrica (393), Enagás (267) y Acciona (250), en lo que supone un dividendo récord para la compañía. En general, los dividendos pagados por las compañías del Ibex 35 en 2022 podrían crecer un 20% respecto a 2021 y situarse en unos 24.000 millones de euros en total. Una cifra que es todavía un 20% inferior a los 30.000 millones de 2019.

La inversión en empresas con buena política de retribución al accionista ha constituido siempre un refugio atractivo en tiempos de incertidumbre como los actuales, en los que la presión inflacionista está estrechando los márgenes del tejido empresarial y las perspectivas de recesión animan a buscar con más interés un retorno regular del capital invertido. En ese sentido, resulta razonable apostar por empresas que ofrezcan dividendo para poder contar con algún tipo de retribución regular en esta coyuntura adversa. Pero al tiempo hay que tener especial cuidado al seleccionar los valores, precisamente porque el riesgo de recesión es cada vez mayor y no todas las empresas podrán mantener mañana el dividendo que prometen hoy.

En general, es bueno recordar que no es oro todo lo que reluce, y que no lo es todavía más en épocas inflacionarias. Al buscar valores por su dividendo hay que pensar que la creciente inflación puede secar la retribución, por lo que hay que tener en cuenta las previsiones de evolución de los precios antes de tomar una decisión. Al final, la mejor estrategia es la estrategia de siempre: decantarse por una cartera de valores bien diversificada, que esté integrada por empresas sólidas y de sectores que tradicionalmente ofrecen una retribución regular, y aguantar el paso de la tormenta hasta que escampe, que escampará, y las oportunidades vuelvan a animar el mercado.