Elecciones en Andalucía

Bonilla arrebata para el PP las históricas mayorías absolutas del PSOE

La comunidad andaluza se tiñe de azul por completo; el conjunto de las fuerzas de izquierda se hunden y Vox no logra ser la llave del Gobierno como pretendía

El líder del PP en Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, tras revalidar ayer la presidencia de la comunidad, con mayoría absoluta.
El líder del PP en Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, tras revalidar ayer la presidencia de la comunidad, con mayoría absoluta. REUTERS

El Partido Popular andaluz superó ayer con holgura y comodidad el órdago electoral lanzado el pasado mes de abril por Juan Manuel Moreno Bonilla al adelantar los comicios autonómicos. Los 58 diputados logrados por los populares tiñeron por vez primera las ocho provincias de color azul, permitiendo a Moreno Bonilla gobernar en solitario frente a un PSOE que se queda con el peor resultado de su historia en el que era, al menos hasta ahora, uno de sus tradicionales feudos. Al 99,55% escrutado, la participación superaba el 58%, un par de puntos porcentuales más que en 2018.

El presidente regional tenía como viento de cola las recientes victorias de sus homólogos de Castilla y León y Madrid, Alfonso Fernández Mañueco e Isabel Díaz Ayuso, así como el impulso del nuevo líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, tras la crisis interna que provocó la marcha de Pablo Casado. Pero también, los riesgos añadidos de disputar el partido electoral en un enclave natural e histórico para el PSOE, así como el peligro de quedarse a las puertas de la mayoría y tener que recurrir al apoyo de la extrema derecha en un momento en el que los populares europeos miran con recelo y preocupación al PP por haberse aliado con Vox en regiones como Castilla y León.

Moreno Bonilla, sin embargo, salió victorioso al lograr 58 diputados (de un total de 109), dos más de los 55 necesarios para poder gobernar en solitario y 31 más de los alcanzados hace cuatro años. También logró dejar al PSOE de Juan Espadas con 30 sillones, tres menos que los 33 sellados en 2018 por Susana Díaz en el que, hasta ayer, era el peor resultado de los socialistas en la región. Moreno Bonilla también consiguió frenar el aparente ascenso del Vox de Macarena Olona, que avanzó tímidamente de los 12 a los 14 diputados.

Las elecciones andaluzas también sirvieron para escenificar el hundimiento de Ciudadanos y su trasvase de votos al PP, así como el fuerte desgaste que están sufriendo Unidas Podemos y sus potenciales socios. La formación que lidera el todavía vicepresidente de la Junta, Juan Marín, perdió los 21 diputados sellados en 2018, dejando al partido naranja fuera de San Telmo.

Por su parte, Adelante Andalucía, la formación en la que hace cuatro años concurrían de forma unitaria las diferentes fuerzas de izquierda con 17 diputados, sufrió en sus carnes las peleas internas y la división. Inmaculada Nieto, al frente de Por Andalucía, obtuvo cinco escaños, mientras que el nuevo Adelante Andalucía de Teresa Rodríguez se quedó en los dos. Sumando los resultados de las dos fuerzas, la pérdida es de 10 diputados.

Con este panorama, los andaluces volverán a vivir bajo una mayoría absoluta, algo que no ocurría en esta comunidad desde 2008, cuando el socialista Manolo Chaves consiguió la presidencia con 2.100.000 votos .

Poco después de conocerse la radiografía general que dejaban los comicios con el 99% del censo escrutado, la secretaria general del Partido Popular, Cuca Gamarra, dio las gracias al electorado andaluz. “Hoy toda España estaba mirando a Andalucía”, dijo desde la sede nacional de su partido en Madrid. “Queremos dar las gracias y felicitar a todos los andaluces, porque son quienes han elegido al mejor presidente que pueden tener” en “una mayoría histórica para el PP, la primera en Andalucía”.

Gamarra recordó que Moreno Bonilla va a gobernar como él quería, “con las manos libres”, y que “Andalucía ha optado por seguir avanzando desde la moderación, con buena gestión y la centralidad”. No faltó el mensaje en clave nacional al insistir en que “España necesita gobiernos que crean en la estabilidad de las mayorías”. “El PP le dice a los españoles que estamos más preparados que nunca”, recalcó la portavoz.

En un primer vistazo, la fotografía que muestran los comicios deja al PP de Moreno Bonilla con cerca de 800.000 votos más que en 2018. El PSOE pierde casi 140.000 y Ciudadanos se deja por el camino más de medio millón. Por ello, Juan Marín anunció tras evidenciarse el hundimiento de la formación que dimite de sus cargos en Ciudadanos, aunque seguirá como vicepresidente de la Junta de Andalucía hasta que se conforme el nuevo ejecutivo regional.

En una comparecencia informativa, Marín se reconoció como “el máximo responsable del resultado”, por lo que apeló a “entrar con dignidad y marcharse con dignidad” de la política.

Vox, por su parte, obtuvo unos 90.000 votos más que en 2018, mientras que las dos candidaturas de izquierda, en conjunto, se dejaron por el camino algo menos de 150.000 electores. No obstante, la formación de ultraderecha aseguró que, aunque no ha logrado ser la llave de la gobernabilidad, de la que llegó a exigir la vicepresidencia si hacía falta un solo voto suyo, su representante, Macarena Olona, se quedará en la comunidad “vigilando” al PP para que elimine la herencia del PSOE. También el líder del PSOE se quedará al frente de la oposición.

Por provincias

Así, el mapa andaluz se tiñó ayer de riguroso azul, el color que representa a los populares. El PP logró por primera vez en democracia ser la fuerza más votada en todas las circunscripciones provinciales de Andalucía en unos comicios regionales. Hace cuatro años ese mismo mapa era prácticamente rojo, solo en Almería el PP logró tener más diputados que el PSOE y una sola provincia, Málaga, registró en 2018 un triple empate a cuatro diputados entre populares, socialistas y Cs.

Es, sin duda, un viraje de la sociedad andaluza muy importante y llamativo y que resulta especialmente significativo en la provincia de Sevilla, donde hasta la fecha, en todos los comicios celebrados, independientemente de qué ámbito, el PSOE había sido siempre la fuerza más votada. Esto, más que cuantitativamente supone, cualitativamente, una debacle sin precedentes de los socialistas andaluces y, por ende, del PSOE nacional. El alza del PP en auténticos feudos socialistas como es el pueblo sevillano de Dos Hermanas, por ejemplo, ha sido especialmente intenso, ya que los populares han triplicado sus votos.

Un vistazo rápido a lo que ha ocurrido en la mayoría de las provincias refleja que el PP se ha quedado con absolutamente todos los votos de Cs, sumando sus escaños. Si bien hay varias provincias en las que los populares han ido incluso más allá, arrancando votos de otras formaciones o de la abstención de izquierdas. Es el caso de Sevilla, donde al cierre de esta edición, el PP sacaba tres escaños más que la suma del PP y Cs de 2018; Málaga, Cádiz y Córdoba, donde el PP la ventaja era de dos escaños más o Jaén y Huelva, donde los populares ganan un escaño más que sumando los que sacó la formación naranja en los comicios de hace cuatro años.

No obstante, en todas las provincias, salvo en Córdoba, Sevilla y Cádiz, donde el PSOE ha perdido un escaño, los socialistas han repetido los diputados obtenidos en 2018, por lo que habrá que analizar de dónde le han llegado a los populares esos votos añadidos, si del PSOE, que a su vez podría haber recibido votos de las otras dos formaciones de izquierdas (Por Andalucía y Adelante Andalucía) que sí han experimentado una fuerte caída --acrecentada por el daño que les ha hecho el sistema electoral por su división en dos fuerzas-- o como se ha citado antes, de la abstención de la izquierda.

La formación que parece que no ha pasado votos a los populares es Vox, que ha repetido los escaños obtenidos en 2018 en todas las provincias salvo en Almería, donde han ganado otro más, pasando de dos a tres; y en Granada donde también han ganado un nuevo escaño, pasando de uno a dos.

La división de la izquierda le pasa factura

  • Sistema. La escisión de las fuerzas de izquierda de la órbita de Podemos que en 2018 se presentaron por las siglas de Adelante Andalucía (Podemos y IULV-CA) y a la que se ha sumado este año Por Andalucía, liderada por la exdirigente podemita Teresa Rodríguez se ha visto dañada por el propio sistema electoral. Así, para conseguir un escaño, Por Andalucía necesitaba casi 33.400 votos y Adelante Andalucía, más de 50.502, frente a los 20.700 de Vox o los 16.500 de PP o PSOE.
  • Ganan y pierden. Esto ha supuesto que la formación morada ha perdido su presencia en todas las provincias, salvo en Cádiz, donde han pasado de tres a un escaño. Mientras que Por Andalucía en su estreno ha ganado representación en Málaga, Almería, Córdoba Sevilla y Granada.
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