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Cómo invertir en la era de la longevidad y con vidas multietapas

Trazar un plan financiero para ir más allá del clásico ‘estudio, trabajo y me jubilo’ es fundamental

¿Somos conscientes de que nos encontramos en la era de la longevidad? En este blog hemos hablado en muchas ocasiones de que, en cuestión de décadas, vivir 100 años va a dejar de ser algo excepcional. Y eso, aunque puede que todavía suene a ciencia ficción, es una realidad que ya está en marcha.

Las cifras ponen de manifiesto que la esperanza de vida se ha duplicado en el último siglo en España. En la actualidad, y según datos del Instituto Nacional de Estadística, la esperanza de vida al nacer para las mujeres en 2019 era de 86,2 años y la de los hombres, de 80,9 años, aunque en 2020 la pandemia ha provocado que veamos un cierto descenso: 85,07 para las mujeres y 79,60 para los hombres.

El hecho de que cada vez vivamos más y de que lo hagamos, además, con mejores condiciones de salud está cambiando ya nuestra forma de vivir el presente y de planificar nuestro futuro. Porque este incremento de la esperanza de vida es algo que no podemos pasar por alto cuando pensamos en nuestras finanzas y en nuestra carrera profesional.

Planificar el futuro en vidas centenarias

Una de las consecuencias directas de vivir más años es que, si no retrasamos la edad legal de jubilación, vamos a pasar un tercio de nuestra vida como jubilados. Y esto va a hacer que nuestros gastos se incrementen.

Por un lado, debemos tener en cuenta que, al vivir mejor, vamos a llegar a la jubilación más activos y con más ganas de hacer cosas, por lo que vamos a tener jubilaciones más ociosas en las que gastemos más. Y, por otro lado, hay que recordar que al vivir más años se incrementan las probabilidades de que suframos alguna dependencia o enfermedad, lo que va a hacer que nuestros gastos -médicos, de asistencia, adaptación del hogar, etc.- también se incrementen.

Esta situación nos lleva a tener que actuar en el presente y a proyectar nuestro futuro teniendo esa previsión en mente. Es decir, debemos hacer un plan financiero en el que tengamos en cuenta nuestros objetivos personales para el futuro -cómo vamos a querer vivir esa jubilación- y qué gastos y necesidades vamos a poder tener. Esto nos va a permitir invertir teniendo esas variables en el escenario para poder estar cubiertos el día de mañana.

Pero… ¿Y si no quiero jubilarme al cumplir la edad legal?

Otra realidad que debemos plantearnos es que es muy probable que no nos queramos jubilar a los 65, o que optemos por seguir trabajando, pero de otra forma. Con vidas centenarias es más que posible que nos salgamos del clásico estudio, trabajo y me jubilo y que queramos reinventarnos y pensar en nuestro futuro de una manera más creativa.

Porque otro factor que debemos tener en mente es que en la era de la longevidad nuestra vida laboral cada vez va a ser menos lineal. Puede que queramos cambiar de sector, de profesión, volver a estudiar o montar un nuestro propio negocio. Y, para todo eso, la formación continua y el aprendizaje permanente van a tener que acompañarnos.

¿Estamos preparados para eso? ¿Vamos a contar con los recursos necesarios? ¿Nos podemos permitir cambiar de trabajo con un sueldo más bajo? ¿Cuánto dinero podemos destinar a invertir en un nuevo proyecto sin poner en peligro la economía familiar? En vidas multietapas como las que ya estamos viviendo vamos a tener que responder a preguntas como estas. Y para poder hacerlo vamos a tener que trazar un ejercicio de planificación financiera global y personal en el que definamos primero nuestros objetivos y nuestra situación personal.

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