Aerolíneas

El pulso de Ryanair con USO y Sitcpla activa el riesgo de huelga de tripulantes este verano

Después de aliarse con CC OO, la compañía no acude a la reunión fijada hoy ante el SIMA con los dos sindicatos mayoritarios

Viajeros de Ryanair ante los puestos de facturación de la 'low cost' en Madrid-Barajas.
Viajeros de Ryanair ante los puestos de facturación de la 'low cost' en Madrid-Barajas.

Los ánimos están más que encendidos entre los representantes sindicales de la plantilla de 2.000 tripulantes de cabina de pasajeros (TCP) de Ryanair en España. La compañía parece haber dado por zanjadas las negociaciones del convenio con las dos centrales mayoritarias, USO y Sitcpla, con las que tenía una reunión hoy jueves con la mediación del SIMA. El encuentro no se ha producido y comienza a percibirse en el horizonte más cercano la amenaza de una huelga en la aerolínea líder en España por tráfico de viajeros.

Las relaciones saltaron por los aires el último día de mayo, cuando la dirección de Ryanair anunció en Madrid un acuerdo con CC OO con mejoras salariales y operativas inmediatas, pero exclusivamente para los afiliados de esta última. Una vez realizada esta concesión, con la que se busca un rápido trasvase de trabajadores de USO y Sitcpla hacia CC OO, sería este sindicato emergente en la compañía el que negociara el primer convenio español de TCP en la low cost. El objetivo es activarlo en octubre de 2023 con alcance a toda la plantilla.

La certeza de haber sido desplazadas activó a USO y Sitcpla, que convocaron asambleas informativas (1,2,7 y 9 de este mes), la última celebrada esta mañana. En las reuniones han tratado de convencer a sus representados de que las mejoras ofrecidas por la empresa están ya conseguidas en los tribunales. Fuentes de USO comentan que “estamos comprobando bastante reticencia entre el personal a cambiar a CC OO”. Después de este primer intento de contener la sangría de afiliados, es más que previsible que las dos organizaciones comiencen a presionar de inmediato a la compañía aérea para que vuelva a la mesa de negociación. Y la amenaza de huelga va a ser la herramienta.

A favor de USO y Sitcpla juega su relación, incluso coordinación, con sindicatos de Bélgica (CNE/LBC), Italia (UIL Trasporti y FILT-CGIL), Portugal (SNPVAC) y Holanda (FNV), con los que ya han convocado paros conjuntos en el pasado. No es descartable el intento de una acción común de protesta.

Ryanair, según una carta a la que ha tenido acceso Bloomberg, se queja de “las demandas poco realistas” de los sindicatos españoles de TCP y de los escasos avances en las negociaciones mantenidas hasta ahora. La dirección de recursos humanos no espera paros este verano y se da por hecho que una convocatoria de huelga “no sería apoyada por nuestras tripulaciones españolas”, según ha explicado a la agencia.

Sitcpla y USO criticaron con firmeza el movimiento de CC OO, de la que dicen que “se ha atribuido una representación que no le corresponde”. Y califican de extraestatutario el pacto con la aerolínea irlandesa. Además de un incremento salarial de 1.000 euros mensuales, Ryanair ha prometido a los afiliados de CC OO programación fija de cinco días de trabajo y tres jornadas de descanso; contratos de trabajo permanentes y directos, y la garantía de los derechos laborales que marca la regulación española.

Enfrentamientos previos

En septiembre de 2019, USO y Sitcpla protagonizaron una huelga de diez días en protesta por el cierre de bases en España, movilización a la que se sumó el Sepla de los pilotos con cinco jornadas de paro. Esta movilización fue complementada con múltiples denuncias ante los tribunales.

Unos meses antes, entre finales de 2018 y principios de 2019, USO y Sitcpla también utilizaron la huelga para forzar la negociación de un convenio y frenar la contratación de personal a través de empresas irandesas de trabajo temporal. Ryanair venía de pactar con los pilotos en España, en octubre de 2018, la migración de sus contratos a un régimen bajo paraguas de la legislación laboral española. Finalmente, la empresa reconoció a los sindicatos españoles como interlocutores y se abrió a la firma de contratos españoles con toda su plantilla.

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