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Quince años mejorando millones de vidas en América Latina

La OCDE revalida a la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) como líder en contribución al desarrollo en América Latina, y segunda del mundo, sólo superada por la entidad financiada por Bill y Melinda Gates

La panameña Adelina de León empezó confeccionando ropa con una pequeña máquina de coser y hoy regenta con éxito una tienda propia de trajes tradicionales.
La panameña Adelina de León empezó confeccionando ropa con una pequeña máquina de coser y hoy regenta con éxito una tienda propia de trajes tradicionales.

Juan Cruz, cultivador de truchas en el lago Titicaca y su esposa y socia, Graciela Velásquez, vendedora del pescado, han ampliado su negocio y ya contratan a nueve personas de su comunidad. La panameña Adelina de León, que empezó confeccionando ropa con una pequeña máquina de coser, hoy regenta con éxito una tienda propia de trajes tradicionales y ha conseguido dar formación a sus hijos. Son solo dos ejemplos de lo que está logrando la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) después de 15 años de trabajo y compromiso por mejorar la vida de millones de personas en América Latina.

Esta entidad sin ánimo de lucro se puso en marcha en España en 2007, dotada con 200 millones de euros. Por entonces, BBVA, en el marco de sus acciones de Responsabilidad Social Corporativa, decidió poner al alcance de las personas con bajos recursos su experiencia en productos y servicios financieros, herramientas claves para apoyar actividades productivas de mujeres y hombres en vulnerabilidad. Hoy ya han entregado un volumen de créditos que supera los 17.000 millones de dólares. Actualmente atiende a más de 2,8 millones de emprendedores, en su mayoría mujeres, en cinco países: Colombia, Perú, República Dominicana, Chile y Panamá.

“Son personas con muchas capacidades, pero que no tienen los recursos para salir adelante. Y ese es nuestro rol, tratar de impulsar esas capacidades a través de los servicios financieros, mediante acompañamiento. De esa manera ayudamos a los que han nacido en condiciones de pobreza y de exclusión a sacar adelante sus negocios e incorporarse a la economía formal”, resume Javier M. Flores, director general de la FMBBVA.

De hecho, con sus esfuerzos por promover el desarrollo económico y social, sostenible e inclusivo, de estos emprendedores han conseguido convertirse en la primera fundación en contribución al desarrollo en América Latina, y la segunda del mundo, sólo superada por la Fundación Bill & Melinda Gates, según los datos publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En concreto, el trabajo de la OCDE informa de que la contribución de la FMBBVA en 2020 ascendió a 924 millones de dólares en países receptores de ayuda oficial al desarrollo (AOD), es decir, Perú (563 millones), Colombia (260 millones), República Dominicana (94 millones) y Panamá (8 millones). A estos hay que sumar los 130 millones desembolsados en Chile, país que ya no es receptor de AOD, según criterio del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD). También con datos de 2018 y 2019 la entidad se situó a la cabeza en la región.

De los más de 7.500 trabajadores de la FMBBVA, poco más de 40 están en Madrid, y la inmensa mayoría, 4.000, son asesores sobre el terreno que realizan su trabajo puerta a puerta buscando a personas a las que poder ayudar mejorando su nivel de recursos y propiciando así el desarrollo de un negocio propio. En este sentido, la Fundación tiene como clientes desde personas en pobreza extrema hasta migrantes desplazados y refugiados, principalmente venezolanos, un colectivo que habitualmente no se tiene en consideración por parte de otras entidades.

Finanzas Productivas

De un vistazo

  • Se ha entregado un volumen de créditos que supera los 17.000 millones de dólares
  • Las mujeres son el 57% de los 2,8 millones de emprendedores atendidos
  • Más de medio millón de propietarios de negocios han recibido formación en 2021
  • El crédito medio concedido en 2022 es de 1.419 dólares

La clave está en utilizar una metodología propia, las Finanzas Productivas, que coloca a pequeños emprendedores en vulnerabilidad en el centro de toda la actividad, acercándoles una completa oferta de productos y servicios financieros para ayudarles a alcanzar el éxito a lo largo del tiempo. El eje del modelo es el conocimiento individual del cliente, su entorno y la realidad de su hogar y empresa. En cada caso, se tiene en cuenta su perfil y sus características de vulnerabilidad para acompañarles en el proceso de desarrollo de su negocio y mejora de su calidad de vida y la de sus familias, de manera sostenible. Y a medida que se van conociendo sus necesidades, se van adaptando los servicios.

Dentro de su actividad, la Fundación se ha marcado como ejes estratégicos el empoderamiento de la mujer, la sostenibilidad medioambiental, y la inclusión social; todos ellos con la digitalización y la medición de impacto como palancas para impulsarlos.

Las mujeres, una prioridad

La FMBBVA durante estos años ha luchado por la igualdad de género. Las mujeres son el 57% de los 2,8 millones de emprendedores con pequeños negocios a los que atiende en la actualidad. Según el Banco Mundial, en América Latina sólo el 49% de las mujeres tiene una cuenta bancaria y el 10% dispone de crédito, pero cuando las mujeres acceden a productos y servicios financieros y a formación, mejoran su desempeño y salen de la pobreza en mayor medida que los hombres. Ellas son en muchos casos las que sacan adelante a sus familias. La mayoría viven solas (solteras, separadas o viudas), con personas dependientes a su cargo. Los hijos son el motor que las empuja a emprender y luchar por salir adelante: quieren una vida mejor para sus descendientes.

Retos tecnológicos

La transformación digital ya estaba en marcha antes del inicio de la pandemia. De hecho, la Fundación ya contaba con apps móviles con distintas utilidades que perseguían un doble objetivo: llevar los productos y servicios hasta los clientes más alejados, disminuyendo así la brecha digital y facilitando que el usuario no tenga que abandonar su trabajo, con la pérdida de productividad derivada, para realizar gestiones en una oficina.

Sin embargo, conscientes de que hacía falta no sólo digitalizar los negocios y su gestión, sino al propio emprendedor, era imprescindible impulsar acciones de formación en habilidades digitales, en herramientas de marketing y uso de plataformas online ya que parte de los clientes no tenían conocimientos suficientes, especialmente mujeres. Por eso la FMBBVA ha puesto en marcha cursos especialmente dirigidos a ellas, además de asistencia para la reactivación y reconversión de sus negocios.

A eso se unía también que en ocasiones no contaban con una conexión fiable a internet. De nuevo la FMBBVA reaccionó y se empezaron a instalar antenas para llevar la conectividad a zonas remotas.

Cuidando el medio ambiente

La Fundación Microfinanzas BBVA también hace hincapié en la financiación verde para transformar los negocios e impactar en la propia vida de los emprendedores y sus comunidades. Se les enseña a adaptarse y a mitigar los efectos del cambio climático en su actividad propiciando, por ejemplo, que no utilicen fertilizantes que contaminen o a reducir el uso de agua.

Resultados

En cuanto al futuro, la entidad ha asumido el reto de mejorar la vida de más de 14 millones de personas llegado 2025 y esperan poder ampliar el perímetro de actuación.

Todo esto demuestra que el trabajo de la FMBBVA va mucho más allá de simplemente conceder microcréditos, se busca ofrecer un servicio y atención al cliente 360º, obteniendo resultados claros. De hecho, todos los desafíos a los que se ha enfrentado en estos 15 años, y todos sus logros, se han visto siempre respaldados por su modelo de Medición de Impacto Social. Gracias a los datos obtenidos se ha podido conocer mejor a los emprendedores, y cómo adaptar los productos y servicios a sus necesidades.

Estas cifras confirman que después de dos años con la FMBBVA, una de cada tres personas sale de la pobreza, y sus negocios crecen hasta un 18% en ventas y un 17% en excedentes. Y al tercer año, algunos son capaces ya de generar empleo para su comunidad, como Juan Cruz, que asegura que “tenemos las expectativas de trabajar y ser los mejores, llegar a vender nuestros productos en Lima y abrirnos al mercado extranjero”. En definitiva, “estamos haciendo una inversión para nuestros hijos, para que sean alguien en la vida”.

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