Tribuna

Iberoamérica necesita a su sector privado para innovar, emprender y crear oportunidades

La región posee las condiciones para convertirse en una de las áreas más dinámicas y prósperas del mundo

Iberoamérica atraviesa tiempos difíciles. La pandemia ha causado un marcado deterioro en los indicadores sociales y los grupos más afectados por la crisis han sido los trabajadores y hogares más vulnerables (informales, en situación de pobreza, con menos educación, jóvenes y mujeres). Se prevén tasas de crecimiento económico moderadas para los próximos dos años, lo que resultará en el mantenimiento de un alto nivel de desempleo, pobreza extrema y elevada informalidad laboral. Por ello, ahora más que nunca, se necesita que el sector privado iberoamericano se convierta en un agente de cambio y que ponga su capacidad a trabajar por el crecimiento económico a largo plazo con impactos positivos sociales y ambientales.

La semana pasada, más de 300 empresarios iberoamericanos se reunieron en República Dominicana con el presidente del país, Luis Abinader; el ministro de Industria y Comercio, Ito Bisonó; el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, y la directora general de BID Invest. Entre los empresarios, los grupos más relevantes de varios de los países iberoamericanos, se alcanzó un consenso: ante la encrucijada, el sector privado debe comprometerse con la innovación, el progreso social y el medio ambiente. También con el diálogo con el mundo institucional, porque la política importa.

La región afronta tiempos complejos, pero no todo es negativo y hay algunas señales que llevan al optimismo. La vasta dotación de recursos naturales de Iberoamérica la convierten en protagonista de las acciones globales para mitigar el cambio climático. Y crean enormes oportunidades de inversión en el desarrollo de la economía verde y circular. Además, nunca en la historia de Iberoamérica hubo tantos estudiantes en la educación superior, lo que potencia el bono demográfico del que aún disfruta. La creatividad y la capacidad emprendedora y de innovación de la región es reconocida a nivel mundial. Y los inversores lo saben, y es por ello por lo que los flujos de capital de riesgo en la región han aumentado consistentemente en los últimos años, alcanzando niveles récord, y contribuyendo a la formación de más de 40 unicornios (empresas valoradas en más de 1.000 millones de dólares).

Las empresas multiiberoamericanas se expanden globalmente y se convierten en herramientas de cambio, crecimiento y desarrollo. En el último congreso anual de nuestra organización, los empresarios del área se han comprometido a aunar fuerzas para convertirse en fuentes de oportunidades y de innovación, que contribuyan a crear empleo, reducir la informalidad y la pobreza, generando un impacto económico positivo, pero también social y ambiental. Son conscientes de la necesidad de un nuevo pacto social y de trabajar de la mano de los Gobiernos y del resto de la sociedad civil para afrontar los enormes retos que tiene Iberoamérica por delante.

Para transformar Iberoamérica y desarrollar todo su potencial se necesita liderazgo, consensos y gestión de equipos. Las empresas se encuentran en una posición privilegiada, y pueden trabajar con sus grupos de interés (trabajadores, proveedores, sus comunidades, los accionistas y el resto de la sociedad civil) para alcanzar los objetivos y las metas de la Agenda 2030. No es posible imaginar un entorno de negocios en donde el sector privado no se preocupe por el bienestar de la población y de los efectos nocivos que produce el cambio climático.

La Agenda 2030 reconoce explícitamente el papel del sector privado en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y los empresarios cuentan con la experiencia y el liderazgo para apoyar a los Gobiernos de la región en la solución de problemas claves para aumentar el crecimiento económico de largo plazo y el desarrollo sostenible. En áreas como infraestructura, energía, agua y saneamiento, educación y salud, la empresa privada puede apoyar con su conocimiento, buena voluntad, talento y capacidad gerencial.

Debido a la enorme problemática social que enfrenta Iberoamérica por el aumento de la pobreza, la desigualdad y la informalidad, las empresas no pueden ser indiferentes y deben formar parte de un nuevo pacto social, utilizando todas las herramientas disponibles para luchar contra la exclusión y mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región. Desde la generación de nuevos negocios con triple impacto (económico, social y ambiental), hasta la solidaridad filantrópica, los empresarios deben apoyar a los más vulnerables: jóvenes, mujeres y trabajadores en situación de pobreza y con bajos niveles educativos.

Los cambios que ha traído la pandemia llegaron para quedarse, y se han visto exacerbados por el conflicto en Ucrania. Es el momento de anticiparse y el sector privado iberoamericano está apostando por la modernización tecnológica, la digitalización de sus empresas y el desarrollo del talento. Esto contribuirá a aprovechar las oportunidades que ofrece la región y les permitirá contribuir a incrementar la eficiencia y la productividad, generando empleo productivo y combatiendo el calentamiento global.

Iberoamérica posee las condiciones y va a convertirse en una de las regiones más dinámicas y prosperas del mundo. El sector privado aprovechará las oportunidades que ofrece la región, agregando valor a las riquezas que ya posee, y creando nuevas oportunidades a través de la innovación, el emprendimiento y la inversión. El reto no es fácil, pero los empresarios están preparados para trabajar con todos sus grupos de interés para generar crecimiento, empleo y bienestar. Es el momento de construir, de innovar y de emprender.

Nuria Vilanova es Presidenta del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi)