La gran visión de Toshiba puede que tenga un microcalendario

Los ambiciosos planes de su nuevo CEO tienen que abrirse paso en medio del proceso de venta de la compañía

La gran visión de Toshiba puede
que tenga un microcalendario

No hay una única manera de dirigir una empresa. Toshiba lo sabe mejor que nadie. En poco más de seis meses ha pasado de plantear una división a tres bandas a poner unidades a la venta, y a que su nuevo jefe, Taro Shimada, exponga su visión de esos negocios como núcleo de un futuro centrado en el software y los datos. Sin embargo, con la atención de los accionistas fijada en la potencial privatización del conglomerado japonés de 19.000 millones de dólares, su contribución puede que sea solo un paso en ese proceso.

Después de tres meses en el cargo de consejero delegado, el jueves pasado Shimada desveló un plan que pretende acabar con los silos dentro de Toshiba y ayudar a sus 7.400 ingenieros de software, repartidos entre unas 30 unidades, a colaborar mejor entre ellos. En teoría, ayudarán a Toshiba a aprovechar los datos recogidos por las empresas, entre ellas las de iluminación comercial y ascensores, cuya venta se anunció en febrero. En expresión de Shimada, el resultado sería una transformación “cuántica”. Sin embargo, para los inversores no es un gran consuelo el hecho de que una visión centrada en el crecimiento, y no en las escisiones, haya tardado tanto en abrirse paso.

Teniendo en cuenta el momento en que se presenta, el proyecto de Shimada se sitúa en un punto intermedio entre ser una estrategia a largo plazo, un grito de guerra para los 116.000 empleados desmoralizados de Toshiba, y tal vez un argumento para que los nuevos propietarios le mantengan en el puesto. Su proyección de un crecimiento de los ingresos a una tasa anual compuesta del 5% de aquí a 2030 no parece ambiciosa, hasta que uno recuerda que Toshiba solo ha conseguido aumentar las ventas, en términos interanuales, dos veces en la última década.

Con todo, para las acciones de Toshiba, la única estrategia que importa actualmente es aquella en la que ocho grupos han presentado propuestas de compra no vinculantes y otros dos han sugerido alianzas estratégicas de capital. KKR, Blackstone y Brookfield Asset Management se encuentran entre quienes se están planteando hacer ofertas, según Reuters. El mes que viene, un grupo reducido de pretendientes tendrá que empezar a realizar las diligencias necesarias para las propuestas vinculantes.

Cuando se le preguntó en una sesión informativa para los medios de comunicación el viernes si las recomendaciones de la dirección para ese grupo podrían estar teñidas por la alineación de los compradores con su propia visión, Shimada dijo que esperaba que sus ideas inspiraran a los pretendientes de Toshiba a presentar planes propios todavía mejores.

Jerry Black, que forma parte del consejo de administración desde 2019, describió la estrategia como parte de un proceso iterativo, al tiempo que advertía de que la venta no era una conclusión inevitable. Aun así, después de años dando vueltas en círculos, el progreso en una dirección clara parece suficiente para los accionistas... por ahora.