Blogs por Alejandro Gómez Pastor
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Las criptomonedas en la guerra

El conflicto bélico entre Ucrania y Rusia ha puesto a prueba la utilidad de estos activos como activo refugio y como medio de blanqueo de capitales

Las criptomonedas en la guerra

En febrero de 2022 tuvo lugar el comienzo del conflicto militar que enfrenta desde entonces a Rusia y Ucrania. Multitud de países en Europa y del resto del mundo han mostrado su apoyo a Ucrania mediante el desbloqueo de ayudas económicas, envío de comida, material sanitario y armamento militar, etc. Sin embargo, llama la atención que es el primer conflicto bélico en el que las criptomonedas tienen un papel relevante en su desarrollo. ¿Cuál es el papel que están desempeñando estos activos?

Primero, hablemos de los precedentes. Rusia es, según la Universidad de Cambridge, el tercer país del mundo por producción minera de bitcoins, sólo por detrás de Estados Unidos y Kazajistán. Ucrania, por su parte, es, según un estudio de Chainalysis, el cuarto país del mundo con mayor adopción de criptomonedas en su economía. Cabe destacar ambos datos en un contexto bélico en el que las divisas de ambos países han perdido gran parte de su valor, y los ciudadanos buscan alternativas para mantener a flote sus ahorros. Todo esto ha generado un caldo de cultivo idóneo para las criptomonedas, aunque el uso que le han concedido ambos países ha sido muy distinto.

Por un lado, Ucrania ha utilizado las criptomonedas como una forma de obtener ayuda no tanto de los gobiernos, sino de los ciudadanos del resto del mundo. La facilidad y el bajo coste de las transferencias en este tipo de activos así como su rapidez frente a otros tipos de ayudas han permitido a millones de personas realizar pequeñas donaciones para la causa ucraniana que, si bien no han sido mayoritarias en cuanto importe (se habla de más de 65 millones de dólares donados por esta vía desde el inicio del conflicto), sí que han tenido un significado muy importante a la hora de involucrar a personas de todo el mundo como parte de la ayuda.

Por otro lado, empresarios y compañías rusas han visto cómo Occidente castigaba su economía mediante la imposición de sanciones y restricciones al comercio. En este sentido, si bien es difícil de demostrar, se ha sospechado que buena parte de los afectados por estas sanciones están haciendo uso de las criptomonedas más opacas y de la falta de regulación internacional para seguir realizando transacciones con el resto del mundo y evitar así el bloqueo. En este sentido, se ha solicitado el bloqueo de las cuentas de origen ruso en las principales casas de intercambio de monedas, aunque la mayoría han optado por declararse neutrales en este aspecto.

En último lugar, cabe analizar el efecto sobre la población de los dos países. Con ambas economías centrando sus esfuerzos en la guerra, sus divisas no han hecho más que perder valor, y con ellas, los ahorros de sus ciudadanos. A pesar de que las criptomonedas (como casi cualquier otro activo financiero en este periodo) se han depreciado significativamente, hemos visto un desplazamiento claro de los ahorros de Rusia y Ucrania hacia este tipo de activos, no tan condicionados por la evolución del conflicto.

Si bien es cierto que el valor de las criptomonedas ha caído desde el comienzo de la guerra (lo cual impediría hablar de valor refugio), también lo es que está sirviendo como alternativa a la población ante el temor de posibles bancarrotas en el sistema financiero local, y por ello el papel de las criptomonedas puede ser más relevante de lo esperado inicialmente en el desenlace del conflicto y en su impacto sobre ambas poblaciones.

 

Todos los artículos de este blog describen únicamente la opinión del autor y no representan la postura de ninguna compañía o institución financiera

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