El plan B de Telecom Italia será una carrera de obstáculos

La fusión de su red de banda ancha con Open Fiber requerirá el plácet de accionistas, bonistas y reguladores

Cables de fibra óptica de Open Fiber, en Perugia (Italia).
Cables de fibra óptica de Open Fiber, en Perugia (Italia). reuters

KKR podría tener un premio de consolación tras su fallida compra de Telecom Italia. Esta dio el domingo un paso formal hacia la fusión de su red de banda ancha –que cuenta con el fondo como inversor– con Open Fiber, controlada por el Estado.

 

KKR esperaba excluir de Bolsa la operadora, cargada de deudas, antes de diseñar la separación de su red de telefonía fija y organizar un posible matrimonio con Open Fiber. Pero la oposición de los accionistas de TIM obligó a KKR a desistir de su compra por 10.800 millones en abril.

La fusión de la red es una segunda oportunidad para desbloquear valor para KKR, que posee el 37,5% de la unidad de TIM que opera sus conexiones de banda ancha de última milla. Un acuerdo con Open Fiber eliminaría competencia mayorista y la duplicación innecesaria de inversiones en la excavación de carreteras y el tendido de cables.

Pero primero deben acordar un precio. No es fácil: Macquarie compró en 2021 el 40% de Open Fiber a una valoración de más de 7.000 millones, incluida deuda, pese a que generó un ebitda de menos de 100 millones en 2020. La red de TIM, que genera unos 2.000 millones de ebitda anual, puede valer 19.000 millones incluyendo deuda, según los analistas.

La propiedad también es un problema. El fondo estatal CDP, que posee el 60% de Open Fiber, quiere controlar la entidad combinada. El regulador italiano de competencia tampoco aprobará la fusión si TIM sigue al mando. Eso implica que cualquier acuerdo requerirá una transferencia de efectivo de los contribuyentes al titular del sector privado.

Una alternativa sería que TIM redujera su participación transfiriendo una gran parte de sus 23.000 millones de deuda neta a la firma fusionada. Pero los bonistas, que dependen del flujo de caja de la red para sostener la deuda, pueden ser reacios a ceder el control.

Por último, es probable que los reguladores impongan exigencias adicionales antes de permitir que se cree un monopolio de facto en la banda ancha. La acción de TIM, que languidece por debajo de los 30 céntimos, refleja el hecho de que el acuerdo tendrá que superar varios obstáculos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías