Reinvertir el ahorro fiscal del plan de pensiones permite sacar un 40% más

El diferimiento del pago de impuestos hace que se vayan aprovechando las plusvalías

Una persona pasa delante de una oficina de BBVA donde se promocionan planes de pensiones.
Una persona pasa delante de una oficina de BBVA donde se promocionan planes de pensiones.

Los planes de pensiones tienen una importante ventaja fiscal. Permite reducir directamente de la base imponible del Impuesto de la Renta (IRPF) las aportaciones realizadas durante el año anterior, con un máximo de 1.500 euros en planes individuales (4.250 en planes de empleo, siempre que no supere la contribución empresarial).

Si un trabajador tiene una base imponible de 25.000 euros y aporta esos 1.500 euros, tan solo tendrá que tributar por 23.500 euros. Eso sí, cuando se jubile y pueda empezar a rescatar el dinero acumulado en el plan de pensiones, deberá pagar impuestos por esas rentas, como si fueran rentas del trabajo.

Ya sólo el diferimiento fiscal durante 20, 30 ó 40 años supone una ventaja fiscal muy relevante, ya que, aunque las prestaciones se gravan al tipo marginal del IRPF, se perciben durante la jubilación (fase en la que los impuestos generalmente son inferiores a los de la etapa activa).

Este diferimiento fiscal permite rentabilizar durante todos esos años las bonificaciones fiscales de cada ejercicio, y amplificar dichos rendimientos debido al efecto que genera el “interés compuesto”.

Por lo tanto, el ahorro fiscal generado año a año (en forma de menor pago en la declaración o de mayor devolución) reinvertido en el propio, o en otro, plan de pensiones, hace que el importe acumulado en el momento de la jubilación sea un 40% superior.

En un ejemplo propuesto por Inverco, la asociación de las gestoras de fondos, un partícipe que haga una aportación anual de 1.000 euros acumularía un capital de 26.870 euros después de 20 años, sin reinvertir las deducciones fiscales anuales.

Pero, si el dinero que le devuelve Hacienda lo reinvierte en el vehículo (o en otro plan), el saldo final acumulado ascendería a 37.326 euros, es decir, un 40% más.

La hipótesis parte de una rentabilidad media anual del 3% en los planes de pensiones (que es la que han conseguido de media en los últimos 25 años) y de un trabajador que tiene una base imponible de entre 20.200 y 35.200, al que le corresponde un tipo marginal del 30%, "por ser el más representativo de la sociedad española", apunta Inverco.

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