ESMA certifica que los fondos sostenibles son más baratos y rentables

Estos vehículos han crecido casi un 60% en los dos últimos años

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Los fondos sostenibles son más baratos y más rentables que los normales. No lo dice una gestora especializada, que también, sino el supervisor europeo de los mercados financieros (ESMA, por sus siglas en inglés), tras analizar la evolución de unos y otros durante varios ejercicios.

ESMA publicó esta semana un estudio en el que se comparaba el desempeño de los fondos de inversión con perfil medioambiental, social y de buen gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés) con el resto. Las conclusiones son palmarias: “los fondos ESG son más baratos y tienen mejor rentabilidad que los que no lo son”.

Sobre las causas que explican este mejor comportamiento diferencial, los expertos del organismo supervisor indican que los fondos ESG tienden a invertir en compañías más grandes, y también suelen sobreponderar las inversiones en países occidentales, lo que puede estar detrás de los menores costes.

Aún así, haciendo comparativas dentro de diferentes familias de fondos (para tratar de aislar ese efecto), también los vehículos ESG lo suelen hacer mejor que el resto.

Los sesgos de este tipo de inversión

  • Compañías grandes. Los investigadores de ESMA han comprobado que los gestores de fondos con perfil sostenible tienden a invertir en compañías grandes más que los gestores de fondos normales. En 2019, los fondos ESG destinaban el 9% de sus carteras a compañías de pequeña capitalización, frente al 14% en los fondos que no lo son.
  • Geografía. Los fondos ESG tienden a invertir menos en compañías asiáticas (que son más contaminantes que las occidentales). Tenían en cartera 16,8% de cotizadas de esta región, frente al 22,9% en fondos que no son ESG.
  • Sectorial. Los fondos ESG suelen invertir más en compañías del sector de la tecnología que otros fondos. Destinan el 18,1% de sus carteras, frente al 16,6% en los fondos normales. También están más presentes en acciones del sector industrial y también relacionadas con los cuidados y la salud. Esta composición de carteras puede explicar en parte las diferencias en cuanto a las rentabilidades.

Los expertos de ESMA han monitorizado los fondos de inversión europeos durante 2019, 2020 y 2021. En el caso de los fondos de Bolsa convencionales, los gastos medios en los que incurren (comisiones de gestión, gastos de correduría, legales...) eran a mediados del año pasado del 1,46%. En esa misma fecha, los fondos ESG de Bolsa tenían unos gastos anuales del 1,21%.

En cuanto a la rentabilidad, los fondos ESG de renta variable obtuvieron un retorno medio bruto (antes de comisiones) del 3,3%, frente al 0,8% de los fondos convencionales comparables.

En este caso, parte de la diferencia de rentabilidad puede estar también relacionado con el buen comportamiento que tuvieron en 2021 todas las compañías relacionadas con las energías renovables, reflejando el fuerte impulso que se quiere dar a este tipo de producción energética por parte de la inmensa mayoría de Gobiernos occidentales.

“Los fondos ESG también han tenido una mayor exposición a compañías del sector salud, que han tenido un buen comportamiento desde que apareció la pandemia del coronavirus en 2019”, explica el informe.

Pero, con todo, ese efecto de mayor peso de los fondos ESG en ciertos sectores no termina de explicar las diferencias. Tras analizar casi 10.000 fondos, y categorizarlos por diferentes familias, estilos de gestión y tipos de activos, se ha visto que en todas la situaciones suelen ser más baratos los fondos sostenibles.

Otra de las conclusiones del estudio es que aquellos fondos dirigidos específicamente a inversores institucionales, los fondos indexados (que se dedican a replicar la evolución de un índice) y los fondos más jóvenes, tienden a ser más baratos que el resto.

ESMA también da cuenta del fuerte crecimiento que han tenido los fondos con perfil ESG durante los últimos años. A finales de 2021, la proporción de fondos sostenibles rozaba ya el 20% del total, sumando 1,6 billones de euros de activos bajo gestión, cuando dos años atrás no llegaban al billón de euros. Es decir, casi un 60% de crecimiento en dos años.

Uno de los factores que ha contribuido al fuerte desarrollo de este tipo de productos es la aprobación de una directiva europea que obliga a las gestoras de fondos a hacer un análisis específico si quieren utilizar la categoría de fondo ESG o fondo sostenible.

La regulación dará un paso más a partir de junio, cuando los bancos y asesores tengan que preguntar expresamente a los clientes si quieren que sus fondos sean ESG o no.

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