Transporte

Aena estudia revisar al alza su previsión de tráfico para el ejercicio ante la explosión de viajeros en Europa

Estudia si se trata de una burbuja, con posible pinchazo en octubre, antes de revisar al alza

Viajeros Aena pulsa en la foto

Difícil decisión en manos de Aena. La demanda embolsada de viajes en toda Europa, tras dos años de restricciones por la pandemia, está acelerando claramente la recuperación del sector aéreo este verano. Un hecho que invita a revisar estimaciones de tráfico, pero el gestor aeroportuario español va a estudiar si se trata de un efecto pasajero antes de tocarlas al alza.

El análisis interno ha sido ya ordenado, reconocen fuentes internas, al hilo de la mejora de previsiones publicada el pasado viernes por la asociación de aeropuertos ACI Europe para este 2022 y años venideros. Donde se esperaba una tasa de recuperación del tráfico de viajeros del 68% en Europa para el presente ejercicio, en cálculo publicado en octubre de 2021, la cuota ha escalado hasta el 78%. ACI también adelanta el momento en que prevé que se alcance el volumen de tráfico de viajeros previo a la pandemia: de 2025 a 2024.

Los vaticinios de ACI, junto a los de OACI, Iata y Eurocontrol, fueron utilizados por Aena como guía para establecer la senda de tráfico esperado en la red española entre 2022 y 2026, ciclo que comprende el segundo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA 2). Un elemento clave, el del tráfico, que marca las tarifas junto a las inversiones, gastos de explotación y coste de capital, entre otros parámetros.

El examen llega tras el alza de expectativas de ACI Europe el pasado viernes

Aena inició 2022 con la expectativa de que pasen 187 millones de viajeros por sus terminales. Un avance que fue tachado de excesivamente conservador por las asociaciones de aerolíneas Iata y ALA, pero que contó con el visto bueno de la CNMC, aunque lo veía prudente, y de Aviación Civil. A la vista de lo expresado en el DORA, la compañía que preside Maurici Lucena espera reconquistar el tráfico de viajeros de 2019 (275 millones) en 2025, con 273 millones de usuarios en la red de aeropuertos. En el periodo de negociación de las tarifas, las aerolíneas defendieron que la recuperación llegaría entre 2023 y 2024, y una cifra de 318 millones de viajeros en 2026 basada en informes de Iata y Oxford Economics.

Incidencia en resultados

De decidirse un movimiento al alza del crecimiento para este año, también mejorarían las expectativas de negocio de Aena. Esta cuenta con el ingreso máximo por pasajero ya fijado y apenas sufriría subida de costes en unas infraestructuras que ya recuperaron el pasado ejercicio su funcionamiento al 100%, tras meses de capacidad recortada por el hundimiento de la actividad durante la pandemia.

Las compañías aéreas ya anticiparon un fuerte incremento en las reservas de capacidad para la presente temporada de verano, con 215 millones de asientos, volumen que supera en un 1,6% el de la programación de cierre del verano de 2019.

El coste del combustible y la inflación prometen lastrar la actividad en invierno

La incógnita para Aena, y las propias aerolíneas, se encuentra en el nivel de ejecución de las programaciones a la vista de que los factores de ocupación de los aviones aún están por debajo de lo que acostumbraban, lo que podría generar reprogramaciones. Entre las firmas con mayor actividad en España, Iberia llevaba sus aviones en el primer trimestre de 2019 al 85%, por el 76% al que ha volado en el periodo comparable de este 2022, y Vueling cerró marzo con un factor medio del 77%, desde el 84% del mismo mes de 2019.

Fuentes del sector reconocen que aún priman las reservas a muy corto plazo. Y resulta prácticamente imposible prever cómo afectarán a la intención de viajar el empeoramiento de las condiciones económicas, la inflación o el propio precio de los billetes, presionado por el coste del combustible y la demanda.

Otra incógnita que se abre ante Aena es si el comportamiento del tráfico en Europa, analizado por ACI, es equiparable al de la actividad en España, donde reina el tráfico low cost por ocio, vacaciones o motivos familiares. Un indicio positivo para el gestor español es que es precisamente ese nicho, liderado por Ryanair, el que presenta mayor grado de reanimación. Aena permanece atenta, no obstante, a la evolución del segmento de negocios y de los vuelos de larga distancia.

ACI Europe ha adelantado la recuperación de 2025 a 2024

En el pasado reciente ha habido retoques al alza en distintas ocasiones en el tráfico esperado por Aena. En 2019, por ejemplo, elevó la estimación de crecimiento del 2% al 3,7% ante la flexibilización de las condiciones del Bréxit. Y el 25 de febrero de 2020, a medio mes de que la OMS declarara la pandemia (11 de marzo), la compañía también subió su previsión de mejora del 1,1% al 1,9% para 2020. Se apoyaba en un buen arranque de ejercicio, tras el desempeño récord de 2019, y en la confianza de que el Covid no fuera a impactar en la actividad del modo en que lo ha hecho.

Un entorno que invita a la prudencia

Cautela. El presidente de Aena, Maurici Lucena, afirmó en la pasada junta de accionistas (31 de marzo) que el horizonte sonreía “tímidamente” por primera vez en los dos últimos años. Pero también habló de la guerra de Ucrania, el precio de la energía y la evolución macroeconómica como motivos que hacen “tener los pies en el suelo y ser cautos” en cuanto al tráfico y volumen de negocio estimado.

Inversiones en riesgo. Pese a la revitalización de la actividad aérea, el colectivo de aeropuertos ACI Europe alerta de que la inversión en sostenibilidad, digitalización y capacidad está en riesgo por la fuerte presión inflacionista y la caída acumulada en los ingresos. Al cierre de 2022 estima que habrán dejado de pasar por las terminales europeas 3.700 millones de viajeros desde marzo de 2020.

Espejismo. Los gestores del aeropuerto europeo con más tráfico antes de la pandemia, Londres- Heathrow, elevaron a finales de abril su estimación de tráfico para 2022: de 45,5 a 52,9 millones, con una tasa de recuperación del 65% respecto a 2019. Sin embargo, también advirtieron de que la rápida progresión del verano puede ser una ilusión que no dure más allá de octubre.

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