SOS: la artesanía española necesita tallar su futuro en el lujo

La contribución económica del sector se encuentra en retroceso: cayó un 5% en cuatro años

Agrupa a 64.000 empresas y da empleo directo a alrededor de 213.000 trabajadores

España necesita cuidar a los maestros artesanos.
España necesita cuidar a los maestros artesanos. GETTY IMAGES

La artesanía tiene cada vez menos peso en la economía española. A pesar de la enorme capacidad de generar valor de la artesanía en múltiples ámbitos –empleo, fijación de población, sostenibilidad de recursos, atracción del turismo o imagen de país–, su valor agregado bruto (VAB) cayó un 5%, según datos del estudio La artesanía en España: seña de identidad de la alta gama, realizado por KPMG, en colaboración con Círculo de Fortuny.

La contribución económica directa de la artesanía en España se situó en 6.049 millones de euros en 2019, un valor equivalente al 0,54% del PIB nacional y al 4,9% del PIB de la industria manufacturera. El sector agrupa en torno a 64.000 empresas –1,9% del total del tejido empresarial y un 37,4% de la industria manufacturera– y emplea directamente alrededor de 213.000 trabajadores en España –1,1% del total de empleos y un 10,3% de la industria manufacturera–, una cifra que se ha mantenido casi idéntica durante el periodo de análisis.

Según el citado informe, la estructuración e impulso de la artesanía en España se ve dificultada por la elevada dispersión normativa existente, con diferentes regulaciones autonómicas en aspectos como la delimitación y reconocimiento de actividades como oficios artesanos, la calificación, registro y cualificación de artesanos y maestros artesanos o el reconocimiento de zonas de interés artesanal. Esta dispersión contrasta con otros países, como Francia, donde el número de empresas artesanas asciende a más de 120.000, o Alemania, donde existen determinados marcos comunes que facilitan planes y programas de actuación conjuntos.

A pesar de esta radiografía, destaca la relevancia que tienen las actividades artesanas para la obtención de diseños o productos singulares que se pueden categorizar como de alta gama, y que son fundamentales para el desarrollo de las marcas y la industria del lujo y la excelencia, cuyo continuado crecimiento a nivel mundial representa una oportunidad para España.

Según Enrique Porta, socio responsable de consumo y distribución de KPMG en España, “las características diferenciales de la artesanía española suponen una gran oportunidad de futuro por su valor añadido para las marcas nacionales e internacionales de alta gama y excelencia”. Cree que “con el apoyo de empresas, instituciones y administraciones públicas, se deberían acometer iniciativas para la formación, profesionalización y digitalización del sector, que permitan impulsar su desarrollo y asegurar la preservación del patrimonio cultural inmaterial español y el refuerzo de la propuesta de valor diferencial como país”.

Por otro lado, la artesanía es el motor necesario para la pervivencia y el desarrollo de las marcas de alta gama, a la vez que sostiene el patrimonio cultural inmaterial del país. El hecho a mano en España supone una gran oportunidad, ya que a través de la calidad y excelencia de los productos, su exclusividad, singularidad y esencia, además de la reputación por su compromiso social y cultural, que fusiona la historia con la creatividad y el diseño, permite crear un relato emocional para construir una propuesta de valor diferencial para estas marcas.

En el análisis DAFO de la alta artesanía en España se han identificado como principales debilidades la falta de valoración y reconocimiento social, el desconocimiento de su impacto, el insuficiente apoyo económico e institucional, y la limitada imagen de marca. En relación con las fortalezas, destacan la calidad del producto, la diversidad de oficios, el legado cultural y la creatividad y fuerza expresiva de la artesanía española.

Asimismo, en este análisis se subrayan como principales amenazas la escasa visibilidad de los artesanos, la falta de maestros artesanos y su relevo generacional, la retención del talento, la falsificación, el intrusismo y la masificación. En relación con las principales oportunidades de desarrollo, sobresalen la innovación en materiales y tecnología, la digitalización, el apoyo de grandes empresas y asociaciones, el creciente turismo de lujo, y los nuevos perfiles de consumidores.

El informe identifica, como iniciativas para preservar, impulsar y reforzar la alta artesanía, la formación, la visibilidad y estimación de los artesanos y su producto, el apoyo de la administración y la colaboración público-privada, el turismo cultural y de alto valor añadido, la digitalización como vía de conexión con los nuevos consumidores a nivel internacional, y la sostenibilidad.

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