Brook Dane: “Es buen momento para las tecnológicas, la corrección ha sido muy severa”

El gestor del fondo de nuevos líderes tecnológicos administra 5.000 millones de euros

Brook Dane, gestor de fondos de Goldman Sachs.
Brook Dane, gestor de fondos de Goldman Sachs.

Book Dane (Bostón, 1967) es uno de los tres gestores del fondo Goldman Sachs Global Future Technology, una estrategia de inversión que ha atraído casi 5.000 millones de euros en sus dos años de vida. El nacimiento de este vehículo ha coincidido con un momento muy delicado para el sector tecnológico y, de hecho, el fondo de Dane lleva un desplome del 34% en el año. Con todo, el gestor argumenta que pocas veces ha habido un punto de entrada tan atractivo para invertir en algunas de las compañías que definirán el mundo de mañana.

¿Es ahora buen momento para invertir en tecnología?

Creo firmemente que sí. Las correcciones que ha sufrido el sector son ya muy severas. No se había visto algo similar desde el estallido de la burbuja puntocom en 2000 y la crisis de 2008. Pero ahora estamos en un momento muy distinto a aquellos dos. En esta ocasión, el gran desencadenante ha sido la subida de tipos de interés. Pero vemos que sigue habiendo compañías tecnológicas muy sólidas, con una gran capacidad de generación de flujos de caja positivos.

¿Cuál es el enfoque específico del fondo?

Invertimos tanto en compañías norteamericanas, como europeas o de países emergentes. El tope es que sean compañías de menos de 100.000 millones de dólares de capitalización bursátil. La mayoría de los inversores están sobreinvertidos en los grandes gigantes tecnológicos, sobre todo por el gran peso que tienen en los índices bursátiles. Pero lo que vemos es que la innovación tecnológica cada vez es más global y está más democratizada.

¿Qué tipo de compañías buscan?

Empresas que operen en sectores muy disruptivos. Además, tenemos una disciplina de valoración muy exigente. Solo el 9% de nuestra cartera son empresas que aún no han entrado en beneficios.

¿El momento de lanzamiento del fondo fue el adecuado?

Es verdad que hemos tenido que arrancar en un momento de mercado muy difícil, pero también nos ha permitido comprar compañías excelentes a precios muy bajos. En este momento, las perspectivas de revalorización del sector tecnológico son muy altas. Las compañías que tenemos en cartera han demostrado tener unos balances muy resistentes, por eso creemos que van a comportarse bien. El futuro de las tecnológicas sigue siendo muy bueno, pero especialmente en este rango de compañías medianas y de todo el mundo

¿En qué subsectores están más invertidos?

Incluimos unas 60 compañías, en las que tenemos una alta convicción. Vemos oportunidades muy buenas en ciberseguridad, programas informáticos para empresas y semiconductores. Son nuestras tres grandes áreas.

¿La guerra de Ucrania va a hacer que se dispare el gasto en ciberseguridad?

La ciberseguridad cada vez es más crítica, tanto para los Gobiernos como para las empresas y los particulares. Es cierto que un contexto bélico va a aumentar la demanda de soluciones de ciberseguridad.

¿Cuáles son las tendencias en este ámbito?

El auge del almacenamiento de datos en la nube cambia los paradigmas de seguridad para defender la información. Ahora el gran riesgo es el acceso a esos grandes centros de almacenamiento de datos. Hay que proteger mucho cómo se producen esos accesos a la nube. La otra tendencia clara en el sector es la protección de la identidad, para evitar suplantaciones.

Aquí en España, hemos conocido hace poco que el móvil del presidente del Gobierno ha sido hackeado…

Sí, con la tecnología Pegasus, de origen israelí. Las ciberamenazas están creciendo exponencialmente. Nadie está a salvo. Es muy difícil protegerse contra una infiltración de un programa como Pegasus. Pero sí que es posible establecer cortafuegos y que si un móvil está hackeado no se permita tener acceso a ciertas zonas de seguridad más sensibles. Lo que está claro es que los malos innovan a mucha velocidad, y hay que seguirles el ritmo. Siempre es un juego del gato y el ratón.

¿El sector de los semiconductores también es muy disruptivo?

Sí, totalmente. Todo el universo de la tecnología y la innovación depende de la producción de semiconductores: los móviles, el almacenamiento en la nube, la inteligencia artificial… Lo que buscamos en este ámbito son compañías que puedan controlar sus propios márgenes. Es importante conocerlas muy a fondo. También buscamos firmas que vayan a ser los líderes de la innovación. Por ejemplo, en los chips para coches eléctricos.

¿Qué otras partes de esta industria les interesan?

Las dedicadas a fabricar componentes para la industria de semiconductores. Vemos que va a haber una tendencia a la renacionalización de la producción de semiconductores, que hasta ahora ha estado muy localizada en países como Taiwan. Lo vamos a ver tanto en Europa como en Estados Unidos. Se van a construir nuevas plantas, por lo que los fabricantes de componentes se verán beneficiados. Hay una oportunidad muy atractiva para esta parte de la industria en los próximos 5-10 años, con buenas ventas y márgenes.

¿Cuál es el universo de inversión ?

Son unas 15.000 compañías, de todo el mundo. Tenemos plena libertad para comprar acciones de compañías de cualquier sitio. El 45% del fondo son compañías de China, Europa, Japón... Es un inverso amplio, profundo, y muy cambiante. Lo difícil es escoger las 60 mejores.

¿Cómo encuentran las ideas de inversión?

Somos tres gestores del fondo. Dos estamos en Nueva York y el otro está en Hong Kong y lleva más de 12 años invirtiendo en compañías tecnológicas chinas. Las decisiones de inversión son consensuadas. Entre los tres vamos buscando ideas por todo el mundo, con el apoyo de los analistas de Bolsa de Goldman Sachs, que están por todo el mundo. Funciona muy bien. También vamos a foros tecnológicos. Además, conocemos muy bien a los equipos gestores. A algunos les seguimos desde hace 15 años. Nos preocupa mucho que los directivos sean muy capaces..

¿Invierten en criptoactivos?

No. Hemos analizado mucho el potencial del blockchain. Creemos que es una tecnología disruptiva, pero no hemos encontrado ninguna compañía cotizada dedicada a esto que nos resulte atractiva.

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