Una humanista y un financiero curtido en Japón al frente de Adolfo Domínguez

Adriana Domínguez y Antonio Puente llevan desde 2016 dando una rentable vuelta a la textil, y ahora el segundo de a bordo lo hará desde el puesto de CEO

Adriana Domínguez y Antonio Puente, presidenta ejecutiva y próximo consejero delegado de Adolfo Domínguez.
Adriana Domínguez y Antonio Puente, presidenta ejecutiva y próximo consejero delegado de Adolfo Domínguez.

Una humanista que ha demostrado sobradamente su talento para la gestión, y un experto en finanzas curtido en la economía japonesa. Forman un tándem sólido al frente de Adolfo Domínguez. Adriana Domínguez González (Orense, 1976) es la presidenta ejecutiva desde hace dos años, y Antonio Puente Hoces (Madrid, 1973), director general, acaba de ser propuesto como consejero delegado: el consejo deberá ratificarlo el 30 de mayo. El reparto de funciones, en realidad, no cambiará.

 

La firma de moda tiene 75 años de historia. Nació en Pobra de Trives (Orense), fundada por los abuelos de Adriana. En 1978 construye una fábrica y cambia de nombre a Adolfo Domínguez (el abuelo), ya con Adolfo Domínguez Fernández, el padre de ella, como jefe y diseñador. En 2002 se convirtió en la primera textil española en salir a Bolsa. Hoy sigue siendo una empresa familiar cotizada y mantiene el 31,5% de las acciones en manos de Adolfo Domínguez Fernández.

Los jefes actuales tienen casi la misma edad. Ambos son muy internacionales: se han formado y trabajado en varios países. Domínguez estudió en Galicia, Suiza, Reino Unido, Madrid, Francia y EE UU; Puente, en Galicia, Madrid, EE UU y Japón.

Se conocieron en 2016, cuando Adriana Domínguez se instala en Orense para resucitar la empresa. Era entonces consejera y directora de perfumes, cargo en el que entró en 2008 (también dirigió durante seis años la comunicación corporativa). Antonio Puente se ocupaba del departamento de control de gestión, el área que controla todos los números y cuentas de cada división, de cada una de las tiendas.

Empatizaron enseguida. Desde 2016 son el tándem que en la sombra ha revolucionado y rejuvenecido la compañía. En 2017, Domínguez es nombrada directora general, con todos los poderes delegados del consejo; y Puente, director de operaciones y coordinador del comité de dirección. En 2019, ella es nombrada consejera delegada, y él, director general; en 2020, ella pasa a ser presidenta ejecutiva y queda vacante el cargo de consejero delegado, que desde este martes ocupa Puente, que se incorpora también como consejero. “Antonio se ocupa del hoy y yo del mañana de la compañía”, resume la presidenta. Entre sus proyectos más destacados, la empresa destaca el diseño de las tiendas de concepto; la creación de cinco colecciones cápsula de la línea de moda mujer o el lanzamiento de una línea de ropa para mascotas.

La presidenta

Es la hija mayor de Adolfo Domínguez. Tiene dos hermanas: Valeria, consultora de comercio electrónico, y Tiziana, directora creativa de la textil familiar. Heredó de su padre el amor por la empresa, por el cine y la cultura. Hizo tres carreras: Ciencias Empresariales Internacionales por Icade y Cesem (Francia), y la de actuación por el The Lee Strasberg Theatre Institute de Nueva York, el conocido como Actors Studio, de cuyo patronato es integrante vitalicia.

Hizo cinco películas (una de ellas, El puente de San Luis Rey, con Robert de Niro y Harvey Keitel), todas en los años 2000. Habla cinco idiomas, toca el piano, le gusta la tierra, el aire libre, el yoga, y es una gran bailarina, lectora y conferenciante. Cuenta con el máster de Pensamiento en la Escuela Contemporánea de Humanidades de Madrid. Vive con su marido, José María García Agulló, presidente de Makro, y el hijo de ambos entre una aldea orensana y Madrid.

El próximo CEO

Antonio Puente, por su parte, tiene tres carreras. Es máster en Administración de Empresas (International MBA) por el IE Business School, licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y en Ciencias Políticas por la UNED. Trabajó y se formó profesionalmente en Japón; su mujer es de aquel país. Se estrenó en Zara, como gerente de ventas, durante un año; luego, volvió a España como controller de Loewe, llevando a cabo un estudio para determinar el nivel correcto de inventario y establecer una serie de indicadores de rendimiento de las 30 tiendas de la marca en el país.

En 2003 fichó por Michelin, en Japón: tres años como controller financiero, centrado en los costes, y un año como controller para Asia Pacífico, en la división de turismos y camiones ligeros. Tras otro año en Zara, fichó por la textil especializada en cuero Coach, en la que estuvo siete años, los últimos como responsable de finanzas. Fue en 2015 cuando entró, con el mismo cargo, en Adolfo Domínguez Japón, donde duró un año, hasta que lo reclamaron en España.

Habla cuatro idiomas, y le gustan el deporte y los números. Trabaja en Orense, o donde le toque: estos días está en Japón, para analizar sobre el terreno la situación de la filial del grupo, y vive en Oporto con su familia. En la empresa dicen que es japo, por su forma de expresarse.

Los retos

Desde que ambos gestionan la compañía, las ventas por tienda se han triplicado, igual que el comercio online. “Cambiamos para seguir siendo diferentes”, dice la presidenta para explicar la transformación de la empresa, que está ganando clientes, especialmente entre los jóvenes.

La firma está en la senda de recuperar el nivel de negocio previo a la pandemia. Cerró 2021 con unas ventas un 20% por debajo, pero las cifras del segundo semestre invitan al optimismo. En cuanto a subir los precios por la inflación, la textil está abierta a todas las opciones. Cuenta con 348 puntos de venta, seis más que en 2020, y pretende seguir creciendo, pero sin objetivos concretos. Domínguez y Puente no tienen prisa.

La empresa

Adolfo Domínguez terminó 2021 con 92 millones de euros de ventas y pérdidas netas de 9,2 millones de euros. En el ejercicio se incluye el coste de un ERE de 259 trabajadores en mayo.

Ha vuelto al 56% de margen sobre las ventas, similar al pre-Covid. La firma ha reducido su dependencia de las promociones.