Informe de ACER

Los reguladores europeos defienden el mercado eléctrico y arremeten contra el mecanismo ibérico

Subraya los beneficios del sistema marginalista y dice que las subvenciones ponen en peligro el suministro

Torres eléctricas.
Torres eléctricas.

La Agencia Europea para la Cooperación de los Reguladores Energéticos (ACER) ha dado a conocer el esperado informe sobre una posible reforma del mercado mayorista de la electricidad, cuyo algoritmo de casación está armonizado entre todos los países de la UE. A las peticiones de reforma del sistema marginalista reclamados por algunos países del sur, entre ellos España, y del este de Europa, a raíz de la escalada de los precios eléctricos, la Comisión Europea ha venido remitiendo a la propuesta que estaba elaborando ACER a petición suya.

Entre tanto, Bruselas ha defendido medidas coyunturales, esencialmente, bajada de impuestos y apoyo a los consumidores vulnerables y ha aceptado la llamada “excepción ibérica” para que España y Portugal pongan un tope al precio del gas para generar electricidad.

La posición de los reguladores, de la que el Gobierno español esperaba poco apoyo, según fuentes del sector, es clara y contundente: el informe concluye que el diseño marginalista del mercado de la luz no solo no es responsable de la actual crisis de los precios, sino que ha contribuido a mitigarla. En su opinión, en línea con la de las grandes eléctricas, es que el problema está en el mercado del gas. Así, considera que las reglas vigentes del pool “han ayudado en cierta medida a mitigar la crisis actual, evitando cortes de electricidad o incluso apagones parciales”.

La agencia de reguladores europea dice que el mercado eléctrico no ha sido diseñado para la actual situación de “emergencia”. Y advierte que las medidas de “mal diseñadas” o “las señales de precios distorsionadas” por la intervención en la formación de precios del mercado “podrían hacer retroceder la integración del mercado eléctrico en la UE y la competencia”, lo que podría poner en riesgo los beneficios alcanzados hasta la fecha y aumentar el coste de la transición energética.

En cuanto a la duración de las medidas que se están aplicando, considera que su aplicación debe limitarse a la de la guerra de Ucrania. Y advierte que subvencionar los costes de los generadores térmicos “puede poner en peligro la seguridad de suministro, distorsiona el despacho y distorsiona los flujos en las interconexiones”. En este sentido, valora las propuestas del gobierno español, de poner un cap al gas y compensar su precio real, como las peores soluciones de entre las que han sido propuestas por los gobiernos. Califica la medida intervencionista poner un tope a los precios.

Concretamente, las intervenciones, como gravar los beneficios extraordinarios estableciendo un límite de precio en los mercado de la electricidad, no sólo podrían distorsionar el mercado, especialmente a medio y largo plazo, sino desalentar la inversión del sector privado, influir en las percepciones de riesgo y propiciar la escasez de suministro.

 

Los precios seguirán altos en 2022 y 2023

ACER estima que los beneficios para los consumidores derivados de la integración del mercado eléctrico europeo rondan los 34.000 millones de euros anuales, derivados del comercio transfronterizo entre Estados miembro, que además facilita la integración de renovables.

Además, dados los altos costes de inversión inicial de las tecnologías bajas en carbono, lo que podría propiciar un aumento de la volatilidad de los precios en los próximos años, el diseño del mercado deberá enviar señales adecuadas de precios. El estudio prevé que los precios de la energía en 2022 y 2023 tenderán a mantenerse elevados, a raíz de la guerra de Ucrania y la incertidumbre por el suministro de gas.

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