Un acuerdo menos ventajoso de lo previsto para aliviar la factura de la luz

La excepción ibérica en materia de energía, que España y Portugal han arrancado de la Comisión Europea tras una difícil negociación, constituye un acuerdo que modulará sensiblemente el actual precio medio de la electricidad, pero lo hará por debajo de las expectativas con las que Madrid y Lisboa iniciaron las conversaciones con Bruselas. Frente al precio de 30 euros/MWh que se había solicitado como límite al del gas, el cual se hubiese traducido en un precio del mercado mayorista en el entorno de 100 euros/MWh, Europa ha autorizado finalmente que el techo se fije en una media de 50 euros/MWh, empezando por 40 euros y subiendo progresivamente a lo largo del año en que se aplicará la medida. La cifra supondrá sin duda un alivio notorio (lo dejará en 150€/MWh), en un momento en el que el precio del pool, desde enero a abril, ha superado una media de 283,3 euros/MWh, pero todavía estará muy lejos de la factura que se pagaba durante el mismo periodo del año pasado, que era de 49,78 euros/MWh, antes de que el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania sacudiese el mercado de la electricidad en Europa.

La victoria que supone el acuerdo también se ha visto empañada por la negativa de Bruselas a admitir un doble precio mediante dos subastas –una con el precio intervenido para la Península y otro, sin ese límite, para intercambiar con Francia–, lo que supone aceptar que los consumidores franceses se beneficien también en una pequeña parte de la energía subsidiada. No obstante, el resto de tecnologías generadoras de energía que ofrecen su producción al pool, tendrán que pagar de su cuenta, al menos durante doce meses, la diferencia entre el tope al gas y su cotización real. Bruselas tampoco ha concedido el cierre de la interconexión a través de Pirineos, cuyo bajo nivel de ejecución respecto a los objetivos marcados –un 2,8% actualmente cuando estaba previsto ya un 10% para 2020– es el argumento que se ha utilizado para justificar esta excepción ibérica, aunque se ha comprometido a incrementar las interconexiones, un extremo que el Gobierno debe tutelar.

El acuerdo alcanzado con Europa dará un respiro a los consumidores españoles del mercado regulado frente al insostenible rally del precio de la electricidad durante un plazo lo suficientemente amplio como para que pueda vislumbrarse con mayor claridad el horizonte de la guerra, pero también lo suficientemente restringido como para que se corresponda con una excepción, lo cual parece razonable en lo que atañe al efecto sobre el sector de las eléctricas. Resta por ver el efecto de la intervención sobre la inflación, buena parte de la cual se explica por la crisis energética y que se ha convertido en un factor clave en la recuperación económica de España.