El FMI alerta del papel de los bancos en la escalada de las materias primas

Advierte de la falta de regulación de los operadores 
de ‘commodities’

Cree que la banca puede transmitir volatilidad al resto de la economía

Brent pulsa en la foto

La reapertura de las economías tras la pandemia y la tensión entre Rusia y los países europeos por el suministro de gas y petróleo ya elevó con fuerza en 2021 el precio de las materias primas y provocó una escalada de la inflación que ha continuado este año con el estallido de la guerra en Ucrania. El Fondo Monetario Internacional (FMI) apunta que la volatilidad que registran los precios de las materias primas podría verse amplificada por el papel del sector bancario en la financiación de los intermediarios (traders) especializados en materias primas y en los actuales niveles de apalancamiento.

El conflicto en Ucrania ha impulsado aún más los precios de las materias energéticas. El petróleo Brent avanza en el año un 40%, que se suma al 53% que subió el ejercicio pasado, mientras que el gas natural de referencia en Europa, los futuros que cotizan en el mercado holandés, se revalorizan un 53% desde enero –en 2021 se dispararon ya un 354%–. Subidas que han disparado los ingresos de los traders de materias primas, un reducido grupo de empresas en el que hay nombres como Vitol, Trafigura, Mercuria o Glencore.

El más grande de ellos, Vitol, registró el año pasado un beneficio neto de 4.000 millones de dólares, unos 3.700 millones de euros, después de que sus ingresos se duplicaran hasta los 279.000 millones de dólares (257.000 millones de euros) gracias a la escalada de precios del gas y del petróleo. Mercuria, por su parte, logró un beneficio récord de 1.250 millones de dólares, y Trafigura elevó sus ganancias hasta los 3.100 millones de dólares.

La volatilidad de los precios llevó hace un mes a la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC) a advertir a los brókeres de que debían permanecer atentos a los riesgos de contrapartida. Un llamamiento que tuvo lugar después de que se dispararan el número de llamadas de los bancos a los inversores para que elevaran las coberturas de sus posiciones más apalancadas (margin call, en la jerga).

La institución dirigida por Kristalina Georgieva ha advertido de que los bancos especializados en dar liquidez a este tipo de empresas tienen una elevada exposición a los mercados de materias primas, por lo que existe el riesgo de que se conviertan en un canal de propagación de una hipotética crisis por las perturbaciones registradas en el mercado de materias primas. Como ejemplo, la cotización del níquel fue suspendida a finales de marzo en la Bolsa de Londres durante varias jornadas ante la fuerte volatilidad de este mercado.

En su reunión de primavera, el FMI ha incidido además en la falta de regulación de los brókeres de materias primas, en su mayoría gigantes no cotizados que “dependen en gran medida de la financiación de los bancos intermediarios para operar”. Apunta además que en el mercado está aumentado la preocupación por los niveles de evaluación de los riesgos de la banca sobre este tipo de operaciones de financiación.

Una situación que, recuerda, está teniendo un impacto directo tanto en las empresas como en los pequeños consumidores, que están sufriendo tanto el alza de los productos energéticos como la escalada de la inflación.

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