El FMI pide subir los impuestos a las empresas con “beneficios excesivos” para aliviar el gasto público

Con esta medida podrían recuperarse las ayudas que recibieron compañías que realmente no las necesitaban

La gerente del FMI, Kristalina Gueorguieva.
La gerente del FMI, Kristalina Gueorguieva. GETTY

El Fondo Monetario Internacional (FMI) sugirió este lunes a los países la posibilidad de subir temporalmente los impuestos a las multinacionales con "beneficios excesivos" con el objetivo de "aliviar la carga sobre las finanzas públicas". No es una propuesta novedosa. El organismo viene defendiéndola desde el inicio de la crisis del Covid-19, en la primera mitad del año 2020. Sin embargo, cobra especial relevancia por producirse en la tradicional reunión de primavera que celebra anualmente la entidad, una de las más importantes de cada ejercicio.

En uno de los documentos presentados durante la primera jornada del tradicional encuentro, el organismo reconoció que la salud de las cuentas públicas de muchos estados se encuentra en entredicho por los gastos imprevistos que han tenido que afrontar a raíz de la crisis sanitaria y económica del Covid-19. Así, aunque el FMI ve positivo seguir ayudando a las empresas que sean viables en el futuro, también insta a encontrar nuevas vías de financiación para compensar este gasto inesperado.

Una de ellas, recalcó, es la subida impositiva temporal para aquellas compañías que han registrado beneficios desmedidos. En concreto, propuso "aumentos temporales en los impuestos sobre los ingresos de las empresas diseñados para capturar el exceso de beneficios relacionados con la pandemia". Aunque el fondo no sugirió fórmulas concretas más allá de este aporte, sí recordó que con estas medidas se podrían incluso "recuperar algunas de las transferencias" que se hicieron a empresas que realmente no las necesitaban.

Entre otras propuestas para completar la recuperación económica, hoy en riesgo por la guerra en Ucrania, el FMI pidió también mejorar el cumplimiento tributario e impulsar otras reformas para modernizar la tributación comercial.

El organismo dirigido por Kristalina Gueorguieva, como viene siendo habitual, también recomendó a los países calibrar el ritmo de consolidación fiscal para reducir el déficit y la deuda pública. Sin embargo, diferenció entre aquellos países que se encuentran en una situación más solvente y aquellos con una salud financiera más débil.

Mientras que los primeros pueden empezar a reducir las ayudas de forma "más rápida", quienes no estén en ese punto podrían sufrir aún perturbaciones y problemas a largo plazo en el caso de implementar medidas que ahora no son las apropiadas. Por todo ello, en este último caso, debe seguir imperando un esfuerzo fiscal público destinado a asegurar la supervivencia de las compañías que son viables.

Este tipo de apoyos, detalló el FMI, debe limitarse a las organizaciones que se encuentran en una situación complicada porque se ha producido "un fallo del mercado". Es decir, pide centrar las ayudas en aquellas empresas que, de no ser por el shock producido por la pandemia o por la crisis inflacionista, hubiesen respondido correctamente. De hecho, recuerda el organismo, de no persistir el apoyo público, la desaparición de estas empresas podría arrastrar al resto de la economía en términos de empleo y de sinergias con otras compañías de los mismos sectores. 

El fondo reconoce que es muy difícil decidir de forma objetiva cuáles son los negocios con posibilidad de ser viables, pero recuerda que hay ciertos sectores, como el turístico o el de la hostelería, que han estado especialmente dañados por la crisis.

El FMI también actualizará en la reunión de primavera las previsiones económicas de casi el 70% de los países de todo el mundo. La semana pasada, en una comparecencia previa al encuentro, Gueorguieva adelantó que el fondo revisará a la baja las proyecciones de crecimiento de PIB para un total de 143 países.

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