Bayer tiene 29.000 millones de razones para decir adiós a su CEO

Una escisión de sus negocios farmacéutico y agrícola crearía valor, y Werner Baumann no es la persona adecuada para dirigirla

Werner Baumann, CEO de Bayer.
Werner Baumann, CEO de Bayer. reuters

Los días de Werner Baumann al frente de Bayer están contados. Bajo su mandato, ha entregado a los accionistas un -25%. Los inversores, que en abril decidirán si lo mantienen, podrían haber perdido la paciencia hace años. Tras haber pagado de más por Monsanto, Bayer perdió más de 30.000 millones de valor en 2019 por las demandas de miles de estadounidenses que decían que el herbicida Roundup les provocó cáncer. Un acuerdo parcial en 2020 por unos relativamente modestos 9.000 millones debería de haber sido fuente de alivio. Pero Bayer sigue valiendo 32.000 millones menos que antes del litigio.

 

Hay problemas más profundos. La división Crop Science de Bayer, de semillas y plaguicidas, crecerá un 9% en tres años, ayudada por la subida del trigo debido a la guerra. Pero su rival de EE UU Corteva prevé un 15%. Y la división de farmacia se enfrenta a perder hasta un 40% de sus ventas por la expiración de patentes en los próximos años.

Los malos resultados –en los últimos cuatro años, la acción ha quedado un 45% por detrás del DAX– sugieren que no tiene mucho sentido mantener farmacia y agricultura en el mismo granero. Y la lógica financiera de una escisión parece convincente. La unidad de farmacia podría valer 62.000 millones a un múltiplo de 10 veces el ebitda, un descuento respecto al sector por su débil cartera de productos. A 11 veces –un ligero descuento respecto a Corteva– la agrícola podría valorarse en 63.000 millones. Si añadimos los 13.000 millones de su unidad de salud de consumo, el grupo valdría 138.000 millones. Si se deducen 39.000 millones de deuda neta y pasivos por pensiones, y 9.000 millones para las reclamaciones por Roundup, sus fondos propios podrían valer 90.000 millones, 29.000 millones más que su valor actual.

Baumann sostiene que mantenerlo todo junto garantizará que el negocio siga siendo determinante. La pandemia y la guerra han reforzado ese punto. Pero una escisión crearía valor. Como principal arquitecto del acuerdo con Monsanto, Baumann no es la persona adecuada para dirigirla. Esperar cuatro años para que una megafusión dé sus frutos es suficiente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías