Inteligencia artificial: el tren de la transformación económica

España cuenta con buenas conexiones de redes, empresas líderes y la oportunidad que prestan los fondos europeos si se utilizan de modo unificado

Hay trenes que pasan una vez y no se pueden perder. Si de subir a uno de ellos depende la transformación económica de todo un país y la mejora de su competitividad, dejarlo pasar no es una opción. En estos momentos España se encuentra precisamente ante el reto de conseguir la recuperación de su economía, algo que solo puede hacerse uniendo esfuerzos para aumentar la competitividad de las empresas. Por suerte para todos, contamos con un aliado, un tren al que todavía estamos a tiempo de subirnos y que facilitará la consecución de ese importante objetivo. Se trata de la aplicación de los datos y la inteligencia artificial (IA). Una palanca clave para conseguir empresas y organizaciones más eficientes a través de la automatización y la optimización de los procesos.

El uso de la tecnología mejora el rendimiento de cualquier compañía, eliminando posibles ineficiencias en sus procesos, detectándolas en menos tiempo y ofreciendo soluciones basadas en la información y el conocimiento que proporcionan los datos. Solamente su aplicación en la industria podría tener un impacto estimado en el PIB español de 16.500 millones de euros en 2025, según nuestros cálculos. Por ello no adoptar estas herramientas, o que no lo hagan todas las empresas, sería el primer riesgo para llevar a cabo esta necesaria transformación.

Las grandes compañías españolas llevan tiempo promoviendo iniciativas para incorporar la inteligencia artificial en sus procesos. En estos momentos es difícil encontrar entre ellas alguna que no tenga equipos especializados en el análisis de datos, inteligencia artificial o cuenten con un chief data officer. Pero hay mucha variedad en la madurez de su uso. Las hay muy avanzadas que pueden competir con las mejores empresas internacionales, pero también las hay que acaban de empezar. Para que un todo un sector se pueda beneficiar de la IA, su cadena de valor tiene que usarla. Y esto, en España, implica a esa multicapilaridad que son las pymes.

El problema es que estas están en una situación muy distinta y que para poder usar datos e inteligencia artificial es necesario haber pasado por una transformación digital a la que muchas pymes todavía no se han sumado. Según un cuestionario interno de DigitalXBorder5 en 2021, el 50% de las pequeñas y medianas empresas españolas, tenía planes para trabajar con IA, el 12% está en fase de proyecto piloto, y solo el 3% había desplegado soluciones. Cifras que se quedan cortas si se tiene en cuenta que, en el 2030, el 75% de las empresas deberán incorporar la inteligencia artificial y los datos a sus procesos, y esto es algo que solo se va a conseguir si se promueve el acceso de cualquier organización a esta tecnología.

Una buena noticia es que nuestro país ocupa una posición destacada respecto a la Unión Europea para el impulso de la IA, por las conexiones de banda ancha y 5G con las que ya contamos. Pero, por otro lado, hay riesgo de depender de soluciones y herramientas que adquiramos a otros países y de no desarrollar nuestra propia tecnología. La inteligencia artificial es una herramienta de poder y soberanía, por lo que su adaptación a la industria y al resto de las empresas no puede depender del desarrollo que hagan otras naciones, haciéndonos ir siempre varios pasos por detrás.

Tampoco tendría sentido que se usase sin compartirse, que los datos se quedaran almacenados en silos dentro de las organizaciones y sin ofrecer abiertamente, entre empresas, ejemplos casos de uso o espacios de datos que faciliten su adopción. Sobre este aspecto, las grandes organizaciones que ya hemos puesto en marcha un gran número de proyectos que demuestran la efectividad de la aplicación de los datos y la inteligencia artificial, tenemos la responsabilidad de demostrar a las pymes cómo pueden beneficiarse de ella, acelerando sus proyectos y facilitando su transformación.

Por último, no quiero dejar de destacar el riesgo más importante de todos. El que supone la falta de profesionales para impulsar toda esta transformación. Durante los próximos tres años solo las empresas del sector industrial necesitarán más de 90.000 profesionales expertos en datos e inteligencia artificial para poder llevar a cabo sus proyectos. Para esa misma fecha, el 2025, el 61% de los trabajadores de cualquier sector deberán tener un conocimiento relacionado con estas tecnologías. Y a todo ello se suma que en los próximos dos años habrá más de 200.000 puestos stem que no se cubrirán.

Todo esto nos indica la necesidad que tenemos de formar a profesionales y que para llegar a tiempo necesitamos involucrar a administraciones y centros de formación que capaciten a los profesionales del futuro en las necesidades que tenemos las empresas. Pero también que las propias organizaciones tenemos la gran responsabilidad de reciclar al talento senior que ya forma parte de las compañías, si queremos contar con una fuerza laboral que pueda afrontar este gran reto. Al mismo tiempo se debe impulsar la incorporación al talento femenino, ya que solo uno de cada cinco profesionales en inteligencia artificial es mujer y solo el 10% de las graduadas en informática son mujeres.

Los datos nos demuestran que tenemos camino por recorrer, pero también nos dicen que estamos a tiempo de subirnos a ese tren y que contamos con un gran trabajo previo, que ya se ha realizado, y grandes oportunidades. Y es que España ya cuenta con empresas líderes en sectores muy relevantes, como la banca, las telecomunicaciones o la energía, que están ya utilizando la IA, y que además están dispuestas a compartir todo su conocimiento y actuar como tractores para el resto de las empresas. A ello se una la capacidad española para formar y atraer talento y la calidad por la que siempre se ha identificado y se ha asociado a nuestra educación y nuestra fuerza laboral. Por último, contamos con la oportunidad que suponen los fondos europeos de recuperación, siempre que se utilicen de manera unificada con la colaboración entre las distintas administraciones y las empresas. El viaje hacia la IA en nuestro país está en marcha y con él, nuestra transformación económica

Valero Marín es Presidente de IndesIA (Repsol, Navantia, Gestamp, Técnicas Reunidas, Airbus, Microsoft, Telefónica y Ferrovial