La heroína tecnológica de Wall Street mantiene la fe de sus fieles

Los fondos de Cathie Wood atraen dinero pese a los meses de desplome 

La gestora de fondos Cathie Wood.
La gestora de fondos Cathie Wood.

Catherine Wood es la gestora de fondos más famosa de Wall Street. Hace tres años casi nadie conocía su existencia, pero su apuesta radical por las compañías tecnológicas más disruptivas la pusieron en el foco. Las rentabilidades estratosféricas con su fondo bandera (+136% en 2020) la llevaron a atraer hacia su gestora una cantidad ingente de dinero y superar los 50.000 millones de dólares de activos gestionados. Sin embargo, con el desplome del sector tecnológico a partir de noviembre de 2021, sus posiciones empezaron a perder brillo.

Las cifras del derrumbe han sido apabullantes. Ark Innovation, su fondo cotizado de cabecera, ha perdido la mitad de su valor en los últimos 12 meses, lo que suponen más de 13.000 millones de dólares.

A pesar del revolcón, la mayoría de los clientes del fondo ha seguido confiando ciegamente en Cathie Wood, e incluso la firma ha atraído dinero en estos tiempos tan difíciles. En los últimos meses, el fondo Ark Innovation ha recibido 2.000 millones de dólares de dinero nuevo.

La gestora, una devota cristiana que puso como nombre a su empresa Ark Invest en homenaje al Arca de la Alianza, ha defendido a capa y espada sus inversiones en compañías como Tesla o Zoom. Consciente de que los precios de estos títulos estaban muy por encima de las valoraciones de sus competidores, Wood considera que se trata de compañías capaces de transformar por completo un sector y quedarse con una parte importante de cuota en la nueva industria.

El catalizador que hizo que empezaran a desplomarse estas acciones tecnológicas fue el cambio de tono en la política monetaria de Estados Unidos. Ante unas inminentes subidas de tipos de interés, muchos inversores comenzaron a dudar de que esas empresas disruptivas pudieran justificar unas valoraciones tan caras.

“A la gente le gusta apostar por alguien y mirarle a la cara y ver su convicción”, explica a la agencia Reuters Tom Lydon, un veterano de la gestión de activos. “Eso ha ayudado a anular cualquier preocupación de que este fondo tenga algún desarreglo interno”.

El gran problema para Wood en los últimos meses ha sido tratar de convencer a sus mejores clientes de que las correcciones de las tecnológicas era una situación temporal. En 2021, Ark Innovation perdió un 17,5%, mientras que el índice de referencia de la Bolsa estadounidense, el S&P 500, ganaba un 26,6%.

Su convicción no flaquea en privado, dice Robby Greengold, analista de la firma de investigación de inversiones Morningstar que habla regularmente con ella. “No se presenta de forma diferente en persona que en público”, añadió.

Wood, una destacada defensora del bitcoin, cree que la tecnología está avanzando a un ritmo más rápido de lo que muchos inversores creen. Unas pocas serán las ganadoras, y el resto acabarán arrumbadas por la disrupción.

No todo el mundo mantiene la fe en Cathie Wood. Ni mucho menos. De hecho, la falta de confianza en las perspectivas a largo plazo de sus fondos llevaron a Tuttle Capital a lanzar un vehículo cotizado que se dedica solamente a apostar en contra de lo que haga Wood. Algo nunca visto.

Esta estrategia ha captado 350 millones de dólares en activos y se ha revalorizado un 90% desde que comenzó a cotizar en noviembre. En términos generales, los vendedores en corto de fondos ARK han ganado 712 millones de dólares este año hasta el 16 de febrero, pero los fieles a Wood siguen teniendo una fe ciega.

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