Crisis en Ucrania

Reino Unido congela los activos de Abramovich, incluido el Chelsea, y libera a Fridman de las sanciones

El oligarga ruso no podrá vender el Chelsea, y el club no tiene permitido vender entradas o productos oficiales

El oligarca ruso Roman Abramovich
El oligarca ruso Roman Abramovich

El Gobierno británico ha hecho pública este jueves una lista de siete nuevos oligarcas rusos cuyos activos quedan congelados, además de tener prohibida la entrada o su permanencia en el Reino Unido, entre otras medidas.

Entre los nombres más destacados está el de Roman Abramovich, propietario del Chelsea, club del fútbol afectado por las sanciones dictadas hoy. Como activo de su propiedad, queda a partir de ahora congelado. Es decir, su proceso de venta, anunciado por el propio Abramovich la semana pasada, queda paralizado. Además, el Gobierno le concede un permiso especial para que pueda continuar jugando sus partidos para proteger la actividad de la Premier League, pero no podrá vender nuevas entradas, ni productos oficiales en sus tiendas. Los poseedores del abono de temporada sí podrán seguir acudiendo al estadio. Tampoco podría vender o fichar futbolistas, aunque el mercado ahora mismo se encuentra cerrado.

Según el Gobierno británico, que destaca que es el único país en haber sancionado a Abramovich, este es "uno de los pocos oligarcas de la década de los 90 que mantiene su relevancia hacia Putin". Valora su fortuna en 9.400 millones de libras, más de 11.000 millones de euros. Además del Chelsea, mantiene una participación en la siderúrgica Evraz y en Norilsk Nickel.

"Abramovich es un importante hombre de negocios ruso y partidario del Kremlin. Está asociado con una persona que está o ha estado involucrada en la desestabilización de Ucrania y en la amenaza de su integridad territorial, soberanía e independencia, Vladimir Putin, con quien Abramovich ha mantenido una estrecha relación durante décadas", describe el Ejecutivo británico.

"Esta asociación ha incluido la obtención de un beneficio económico procedente de Putin o del Gobierno de Rusia. Eso incluye exenciones fiscales recibidas por las empresas vinculadas a Abramovich, la compra y venta de acciones desde y hacia el Estado a precios favorables; y contratos recibidos en la preparación del Mundial de fútbol de Rusia de 2018", entre otras acusaciones. "Abramovich ha recibido trato preferencial y concesiones de Putin y el Gobierno ruso, concluye".

También le vincula con Igor Shuvalov, ex primer ministro ruso y presidente del consejo de administración de VEB; o con Alisher Usmanov, antiguo director general de Gazprom Investment Holdings, ya sancionado.

La semana pasada, Abramovich anunció la puesta a la venta del club. En un comunicado anunciaba además la creación de una fundación, con el objetivo de destinar a ella las ganancias de una venta y utilizarlas para las víctimas de la guerra en Ucrania. Distintas informaciones apuntaron a su intención de acometer una venta acelerada para esquivar futuras sanciones, algo que no ha podido evitar.

Los efectos están siendo inmediatos. La tienda del club ubicada en el estadio, Stamford Bridge, ya aparece cerrada. Además, según informa Financial Times, uno de sus patrocinadores, Hutchison Three, está analizando la posibilidad de revisar su contrato al no poder efectuar los pagos del mismo, y por el impacto que su relación con el Chelsea pueda tener en su reputación.

Además del dueño del Chelsea, entre los nuevos sancionados por el Reino Unido están Oleg Deripaska, industrial ruso con una fortuna de unos 2.500 millones de euros; el consejero delegado de Rosneft, Igor Sechin; el presidente del banco VTB, Andrey Kostin; el consejero delgado de Gazprom, Alexei Miller; el presidente de la compañía estatal rusa Transneft, Nikolai Tokarev, que controla los oleoductos del país; o Dmitri Lebedev, presidente de Bank Rossiya.

Entre estos no está Mijail Fridman ni ninguno de los fundadores de Letterone, el grupo inversor dueño de Dia. Este, residente en Reino Unido, se mantiene fuera de la lista negra del gobierno británico, después de haber salido de su consejo de administración y de haber congelado su participación en el mismo, quedando fuera de futuros repartos de dividendos.

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