La parada de emergencia del níquel crea problemas a largo plazo

La creciente volatilidad puede obligar a las Bolsas a tomar nuevas medidas imprevisibles

Planta de Nornickel, productor de níquel y paladio, en Norilsk (Rusia).
Planta de Nornickel, productor de níquel y paladio, en Norilsk (Rusia). reuters

La Bolsa de Metales de Londres (LME) tomó el martes la extraordinaria medida de no solo suspender el trading del níquel, sino de borrar las operaciones hechas en el día. Tiene cierta lógica. El precio ya estaba el lunes en casi 50.000 dólares, pero tras la apertura del martes se había duplicado hasta los 100.000.

Era un gran problema para el que hubiera apostado contra el metal, incluidas las mineras que usan los mercados para cubrir la producción futura. Y LME carece de los límites de precios diarios que paran las operaciones cuando se desbocan, como ocurre en otras Bolsas. Así que tuvo que cerrar para evitar que las contrapartes quebraran.

Los traders de otros materiales pueden estar tranquilos, porque el mercado londinense del níquel tiene sus peculiaridades. El productor chino Tsingshan tenía una gran posición corta, y un operador no identificado, una gran posesión de existencias físicas. Las normas de LME obligaban a Tsingshan a entregar físicamente los contratos con un metal de calidad adecuada a medida que los precios se disparaban, lo que puede haberle resultado difícil.

Pero la medida tiene implicaciones para todos los mercados de materiales. Los grandes consumidores, como los fabricantes de coches, pueden firmar contratos a largo plazo, pero la mayoría necesita mercados fluidos para cubrirse. Lo mismo pasa con los productores encargados de suministrar un 50% más de níquel en 2030 para la transición verde. Si los mercados se rompen, tanto consumidores como productores tendrán menos confianza en su capacidad para gestionar los riesgos, y eso se trasladará a los precios. Y no solo es el níquel: en Reino Unido, el precio de los contratos de gas para mayo se duplicó a principios de semana.

El acto de LME puede ser la razón de que las acciones de Intercontinental Exchange y CME cayeran hasta un 5% el martes, al temer los inversores una era en la que las grandes pérdidas impulsadas por las materias primas superen la capacidad de las Bolsas para gestionarlas. Puede ser exagerado, pero el riesgo es que la creciente volatilidad obligue a los centros de trading a tomar nuevas medidas imprevisibles.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías