Las esperanzas de las telecos están puestas en un giro de Bruselas

EE UU y China van por delante de Europa en despliegue de 5G, pero las tarifas para los consumidores son más altas

Torre de Vodafone en Berlín.
Torre de Vodafone en Berlín. reuters

En la jerga de la Generación Z, manifestar es el proceso de creer en algo tan intensamente que se hace realidad. Los jefes de las empresas de telecomunicaciones europeas y algunos de sus inversores parecen estar intentando el mismo enfoque. El consejero delegado de Vodafone, Nick Read, y otros impulsan las fusiones entre redes de telefonía móvil intranacionales como remedio a los pésimos resultados financieros. Pero para ello es necesario que las autoridades de la competencia hagan caso omiso de sus decisiones anteriores.

Además de Read, entre los entusiastas de la concentración se encuentran el inversor activista Cevian Capital, que ha adquirido una participación no revelada en Vodafone y la francesa Orange, y el gigante del capital riesgo KKR, que compró MásMóvil en 2020. Su mantra de las fusiones se encamina hacia un enfrentamiento con la jefa de competencia de la Unión Europea, Margrethe Vestager, que ha rechazado las operaciones que reducen de cuatro a tres el número de operadoras de telefonía móvil de un país.

La principal queja de las operadoras es que los mercados con cuatro redes rivales acaban reduciendo los márgenes hasta el punto de no poder justificar las inversiones necesarias para construir una infraestructura móvil 5G ultrarrápida. Ello deja a los consumidores con servicios limitados en equipos anticuados.

No les falta razón. Estados Unidos y China, que están por delante de Europa en el despliegue del 5G, solo tienen tres operadores de telefonía móvil cada uno, todos ellos más grandes y rentables que sus homólogos europeos. AT&T, de 151.000 millones de euros, y China Mobile, de 135.000 millones, convierten el 14% de sus ingresos en beneficios netos; Vodafone, de 37.000 millones, tiene un margen equivalente de apenas el 6%.

Sin embargo, los consumidores pagan un precio por la reducción de opciones. Descargar un gigabyte de datos móviles en Estados Unidos cuesta una media de 3,33 dólares, ocho veces más que en Francia y 12 veces más que en Italia, según Cable.co.uk. Además, los operadores de telefonía móvil europeos apenas se están enfrentando a una ruina financiera. La unidad italiana de Vodafone, en dificultades, y que acaba de rechazar una oferta de 11.250 millones de euros de su rival francesa Iliad, obtuvo 1.600 millones de ebitda el año pasado.

Los ejecutivos creen que el ambiente está cambiando. En 2020, un tribunal de la UE anuló la decisión de la Comisión Europea de 2016 de bloquear una fusión entre los operadores británicos O2, de Telefónica, y Three. Una apelación puede llevar a un arreglo. En noviembre, Vestager mencionó la necesidad de “flexibilidad” en las consideraciones de competencia.

La pandemia también recordó a los políticos la importancia de una infraestructura de telecomunicaciones sólida. Pero golpear a los consumidores que ya se enfrentan a una alta inflación, con facturas telefónicas más elevadas, no será popular. Read y sus compañeros de manifestación se juegan mucho con su corazonada.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías