Inversión conservadora: el reto de batir la inflación, con suerte, a final de año

Las posiciones cortas en deuda a largo plazo y el ‘high yield’ son las apuestas

Edificio del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort.
Edificio del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort.

El gran desafío para la gestión de activos está este año en la renta fija y en cómo evitar que la inversión de los perfiles más conservadores se vea anulada completamente por la inflación. El año ha comenzado mal en los fondos de deuda, con pérdidas generalizadas. La renta fija ya no es refugio, a la vista de cómo la perspectiva de una oleada de subidas de tipos en EE UU –a la que también se podría sumar de forma inesperada el BCE– está tumbando el precio de los bonos, en especial de los de más largo plazo.

Asumir riesgo es la única opción de salvar el año para el inversor más conservador. Riesgo en la elección de activos de renta fija –dado que la soberana está condenada a depreciarse– y también dosis de riesgo en renta variable. En Renta 4, la parte de la cartera de perfil conservador destinada a la Bolsa llegará este año al 20%, al nivel máximo y en contraste con la banda de entre el 10% y el 13% del año pasado, según explica Carlos Arenas, del equipo de la gestora. “Es muy difícil este año batir la inflación. Por supuesto a los niveles actuales, pero esperamos que remita durante el año”, añade.

En su propuesta para el perfil conservador, además de hasta el 20% en renta variable, Renta 4 incluye los fondos de renta fija pura a corto plazo –los largos son más sensibles a las alzas de tipos y concentran más las pérdidas– Evli Nordic Corporate y Renta 4 Renta Fija, un fondo de BNY Mellon de deuda municipal de EE UU y un par de fondos dirigidos a limitar la volatilidad. Estos últimos no son de renta fija sino que emplean una estrategia que combina posiciones largas y cortas de modo que la exposición neta a la renta variable sea cero. También hay lugar para las materias primas, a las que dedica un 3% de la cartera.

José Manuel Villamor, director de Weatlh Management A&G Banca Privada, también incluye a los metales preciosos en la cartera conservadora, para la que apuesta por titulizaciones hipotecarias y deuda subordinada financiera europea. “Oro como cobertura frente a la inflación, plata por su poder de conectividad y su utilidad en el proceso de transición energética y platino y paladio por su utilidad en la producción del sector automovilístico, que progresivamente se está recuperando”, añade Villamor.

Susana Felpeto, directora de soluciones de inversión de atl Capital, coincide en que las dosis de renta variable este año en su cartera conservadora están al máximo, también al 20%. “Si analizamos los periodos de subida de la inflación, la mejor cobertura o la mejor forma de compensarla es con exposición a Bolsa, de ahí que sea necesario invertir en activos con algo de riesgo, pero en su justa medida”, explica. En su apuesta por renta fija, opta por el Atl Capital Renta fija, que tiene un 60% en deuda de grado de inversión y un 26% en high yield, con una duración de 2,6 años, y por el fondo Belleveu Global Macro, con un 71% en renta fija y el resto en renta variable.

En la gestora Buy &Hold se desmarcan de la tendencia mayoritaria que evita las duraciones largas en la renta fija. “No nos preocupa tener duraciones largas”, asegura Antonio Aspas, socio y gestor de B&H. Su objetivo es que su fondo de renta fija arroje una rentabilidad neta este año, descontando comisiones, del 4%, suficiente para batir ligeramente la inflación si se cumple la expectativa de que afloje en la segunda mitad del año.

El alza de rentabilidades de la deuda es favorable para quienes comienzan ahora a invertir en renta fija, con cupones al alza. En Buy & Hold su principal apuesta está en la deuda high yield, a través de las emisiones de Tullow Oil, la portuguesa TAP y Ence. También tienen una importante posición corta en el bono español a 10 años, fórmula para extraer valor a las caídas.

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