El nuevo presidente de Credit Suisse tiene que romper una racha nefasta

La experiencia de Axel Lehmann en UBS debería de ayudar a calmar a los reguladores y políticos locales

Antonio Horta-Osório, en 2015.
Antonio Horta-Osório, en 2015. AFP

Credit Suisse está demostrando ser una especie de cementerio para la reputación de los financieros internacionales de alto nivel. El banco suizo anunció el lunes que su presidente, António Horta-Osório, había dimitido tras una investigación del consejo de administración. Ha pasado menos de un año desde que llegó para estabilizar el banco, que aún se tambalea tras la destitución del anterior consejero delegado, Tidjane Thiam. A la nueva solución, Axel Lehmann, antiguo pez gordo de UBS, no le queda otra que esperar que su reputación sea más duradera.

Credit Suisse parecía haber dado un pequeño golpe de efecto el año pasado cuando contrató a Horta-Osório, que había dirigido el cambio de rumbo del británico Lloyds Banking Group tras la crisis financiera. El banquero portugués tuvo un impacto inmediato tras su llegada a Zúrich, resolviendo un escándalo en Mozambique, poniendo fin a la saga de espionaje que derrocó a Tidjane y presentando una nueva estrategia para trasladar el capital de la banca de inversión a la gestión de patrimonios.

Sin embargo, la conducta personal de Horta-Osório parece no haber estado a la altura de los altos estándares que estableció para el banco. A principios de diciembre admitió haber infringido “involuntariamente” las normas suizas de cuarentena por el Covid-19. Una investigación interna descubrió posteriormente que también había infringido las normas británicas al asistir a la final de tenis de Wimbledon en julio, informó Reuters el mes pasado. Esto era difícil de cuadrar con su deseo de mejorar la cultura de Credit Suisse y centrarse en la “responsabilidad personal y la rendición de cuentas”.

Horta-Osório puede haber salvado parte de su buen nombre aceptando rápidamente las consecuencias de sus acciones. Sin embargo, lo último que necesita Credit Suisse es otra ronda de agitación en la sala de juntas. El banco aún se enfrenta a múltiples demandas e investigaciones por la quiebra del fondo de cobertura Archegos, que le costó 5.500 millones de dólares (4.800 millones de euros), y del prestamista de la cadena de suministro Greensill.

Esa tarea recae ahora en el regazo de Lehmann. Antes de incorporarse al consejo de administración de Credit Suisse el año pasado, pasó más de una década en UBS, donde fue director de operaciones y jefe de la unidad nacional del banco suizo. Esa experiencia debería de ayudar a calmar a los reguladores y políticos locales. De hecho, junto con el consejero delegado, Thomas Gottstein, es la primera vez en dos décadas que los dos puestos más importantes de Credit Suisse están ocupados por ciudadanos suizos. A los inversores internacionales que habían depositado sus esperanzas en la capacidad de transformación de Horta-Osório costará más convencerlos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías