Atraer inversión extranjera resulta imprescindible para la recuperación

El Spain Investors Day (SID), que abrió ayer su XII edición en Madrid, se ha consolidado como un instrumento clave a la hora de poner en contacto a las empresas españolas, las Administraciones públicas y los inversores, especialmente los internacionales. Como destacó la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, durante la inauguración, España puede ofrecer “confianza, seguridad y certidumbre” al inversor en un entorno de recuperación económica y de compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible.

La radiografía que realizó la titular de industria sobre la economía nacional destacó sus fortalezas, como el crecimiento sostenido de la actividad y del empleo, el repunte del consumo, la expectativas de recuperación del turismo o el buen desempeño del sector exterior. Pero también omitió fuertes debilidades, como el hecho de ser la economía más rezagada de la UE en la carrera por la recuperación y la única que no ha alcanzado todavía los niveles de PIB anteriores a la pandemia; tener un modelo productivo, fuertemente terciarizado, que la hace muy vulnerable ante un horizonte sanitario todavía incierto, o registrar una tasa de paro que duplica la media europea.

Tanto las fortalezas como las debilidades económicas de España son argumentos poderosos para defender la importancia que tiene atraer inversión extranjera no solo financiera, sino también productiva. Pese a que la ministra de Industria destacó la precocidad española en la recepción y distribución de los fondos europeos de recuperación, CEOE recordaba hace unos días que los últimos datos oficiales cifran en solo un 2% el porcentaje de dinero que han recibido las empresas. Junto a un esfuerzo serio y decidido por agilizar ese reparto, y por hacerlo con verdadera eficacia, España debe aspirar a que ese montante histórico de ayudas europeas se multiplique para movilizar los 30.000 millones de euros anuales que se necesitan para transformar la economía, un objetivo en el que la inversión extranjera puede y debe jugar un papel esencial.

Entre las asignaturas que restan a la economía española para transmitir confianza, seguridad y certidumbre figura, como sugirió ayer en el SID el presidente de la CNMV, Rodrigo Buenaventura, la eliminación de barreras a la inversión extranjera, como el escudo antiopas sobre las compañías españolas –que el Gobierno acaba de ampliar hasta diciembre de 2022–, promover una fiscalidad más favorable a las empresas y evitar cualquier tentación de reintroducir rigideces en una legislación laboral cuya flexibilidad resulta fundamental para seguir creciendo y generando empleo.