Las sicavs comienzan a convocar a sus juntas para su disolución

Los dueños las convertirán en otros vehículos por el endurecimiento de la regulación

Sede de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, en Madrid.
Sede de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, en Madrid.

El 1 de enero fue el inicio del fin de las sociedades de inversión de capital variable (sicav). Al menos, tal y como se conocían hasta ahora. El cambio de régimen jurídico de este vehículo de inversión, muy popular entre las grandes fortunas españolas, ha abocado a la mayor parte a echar el cierre. En los pocos días hábiles de 2022, cuatro sicavs han comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) su decisión de convocar una junta de accionistas para tratar su disolución.

La última en publicar un hecho relevante al respecto ha sido Madaca Gestión Sicav, un vehículo controlado por el empresario andaluz Juan Carlos Rivas Alonso, que ayer informó de que se ha convocado a los accionistas de la sociedad, figurando como primer punto de la orden del día “la disolución y, en su caso, liquidación de la sociedad”. También figuran la división de los activos entre los accionistas, la aprobación de la solicitud de exclusión de cotización de las acciones de la sicav...

La semana pasada fueron Gamavo Sicav SA, Ripoli Investments Sicav, Truvi de Inversiones Sicav... y la previsión es que la catarata de inicio de trámites de disolución sea constante durante el próximo mes.

En España sigue habiendo unas 2.300 sicavs, con un patrimonio agregado de 28.000 millones de euros. Hace seis años había 3.400 sicavs que acumulaban más de 34.000 millones de euros, pero el ruido mediático sobre posibles cambios legislativos ha hecho que poco a poco hayan ido cerrándose muchas.

Los ricos abandonan esta figura

Hace una década, las sicavs eran el vehículo de inversión más apreciado por las grandes fortunas. Les permitía tener la fiscalidad de un fondo de inversión, pero manteniendo un control total sobre el destino de sus inversiones. Sin embargo, con la irrupción de Podemos y Ciudadanos en la escena política comenzó en runrún sobre posibles cambios legislativos. Y también la desbandada. En los últimos meses han cerrado sus sicavs la familia Sainz de Vicuña, dueña histórica de Coca-Cola, y el exfutbolista del Real Madrid Álvaro Arbeloa. También el fundador de Clínicas Baviera, el presidente de Naturhouse y el panadero del Euromillón. Además de la incertidumbre regulatoria, también han huido de un excesivo escrutinio público sobre su patrimonio.

La nueva normativa impone que todas las sicav que quieran seguir tributando como los fondos de inversión (solo un 1% de cuota en el impuesto de sociedades), tendrán que acreditar que son un auténtico vehículo de inversión colectiva, con al menos 100 socios que tengan participaciones de por lo menos 2.500 euros.

Los consejos de administración de las sicavs tendrán el mes de enero para explicar a la CNMV qué van a proponer a sus accionistas para encarar esta situación. Los bancos encargados de administrar estas sociedades ya han explicado que más del 80% de las mismas no va a poder cumplir con los requisitos y tendrán que desaparecer.

En el caso de las sicavs controladas por personas físicas, la mayoría va a optar por trasladar el dinero a un fondo de inversión con matrícula europea. Con esta salida aportada por el Gobierno, los dueños de las sicavs no tendrán que tributar por las plusvalías generadas.

En cambio, si los dueños de la sicav son personas jurídicas, no podrán acogerse a esta oportunidad, con lo que tendrán que elegir si la liquidan del todo o si la convierten en una sociedad anónima o limitada (ya con tributación convencional).

Desde la asociación de gestoras de fondos, Inverco, se ha criticado duramente el cambio de normativa, al considerar que se va a acabar con un vehículo que existe en el resto de países europeos. Y porque su desaparición va a suponer salida de dinero de España y destrucción de puestos de trabajo.

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