Política monetaria

La Fed endurece su postura ante la inflación

Las actas recogen la probabilidad de varias subidas de tipos este año

Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. Reuters

La elevada inflación y la previsión de que la variante ómicron tuviera una menor incidencia a la registrada en olas anteriores sirvieron a los miembros del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC) como argumento para dar una vuelta de tuerca al proceso de normalización monetaria. Esta es una de las conclusiones que se desprende de las actas de la pasada reunión, una cita en la que el banco central de EE UU reafirmó su compromiso con la estabilidad de los precios. Para cumplir con su palabra, la institución que preside Jerome Powell acordó acelerar el ritmo de reducción de las compras de deuda. A partir de este mes la Fed dejará de adquirir activos por valor de 30.000 millones al mes. Muchos funcionarios se mostraron además a favor de reducir el balance de la institución de manera más acelerada que lo realizado en ciclos anteriores. “Algunos participantes señalaron que podría ser apropiado empezar a reducir el tamaño del balance de la Fed antes del inicio de las subidas de tipos”, señalan las actas.

Aunque la idea de acelerar el tapering fue recibida con agrado por la mayoría de los funcionarios, lo que todavía continúa en el aire es el procedimiento a seguir. Es decir, si focalizar la reducción en los valores respaldados por hipotecas o centrarse en la deuda soberana. Con independencia de la fórmula, Powell prevé acabar con el proceso en marzo, tres meses antes de lo inicialmente previsto. Con el tapering finalizado en el primer trimestre, las actas de la Fed reflejaron que existe una elevada probabilidad de que la subida de tipos se acelere. De hecho, en la cita del mes pasado los funcionarios anticiparon hasta tres alzas. Lo que sigue siendo una incógnita es cuándo se producirá la primera. A la espera de una confirmación, en el inicio de año los futuros descuentan un 54% de probabilidad de que la primera alza tenga lugar en marzo, idea que el consenso del mercado retrasa como pronto a mayo.

“Los participantes señalaron que dadas sus perspectivas para la economía, el mercado laboral y la inflación puede estar justificado aumentar las tasas antes o a un ritmo más acelerado de lo previsto con anterioridad”, recogen las actas.

Después de que la inflación cerrara noviembre en su nivel más alto en 40 años, los funcionarios esperan que en 2022 se modere hasta el 2,1%. A pesar de todo, considera que los problemas en las cadenas de suministro seguirán presentes, motivo por el cual el comité eliminó el calificativo de transitorio y remarcó su preocupación por la incidencia del alza de los precios en los hogares.

La publicación de las actas y la reafirmación de tipos más altos en 2022 sirvieron de impulso a las rentabilidades de la deuda. Los plazos cortos fueron los que mejor recogieron estas expectativas. La deuda a dos años repunta al 0,82%, máximos de marzo de 2020, mientras la deuda a 10 años subía al 1,7%. Con las rentabilidades al alza, Wall Street se dio la vuelta, unas caídas que alcanzaron el 2% en el Nasdaq.

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