Ryanair cerró el último trimestre en cifras precrisis de pasajeros

Contabilizó 31 millones de clientes por encima del mismo período de 2016 o 2017

Michael O'Leary, consejero delegado de Ryanair.
Michael O'Leary, consejero delegado de Ryanair.

La irrupción de la variante ómicrom ha dado al traste con la hoja de ruta de la aerolínea irlandesa Ryanair para regresar a niveles de pasajeros y de ocupación previos a la crisis cuanto antes. Tras un desplome sin precedentes del tráfico aéreo ligado a la crisis sanitaria del coronavirus, la aerolínea europea más grande por pasajeros pasó de transportar 152,4 millones de pasajeros en 2019 (el máximo histórico de la compañía) a tan solo 50,1 millones en 2020. En 2021, esa cifra ha mejorado y se ha situado en 72,4 millones, un 50% de los niveles alcanzados antes de la crisis.

La evolución de los pasajeros, sin embargo, muestra dos fases muy diferenciadas en el comportamiento del tráfico aéreo. En la primera mitad de 2021, las sucesivas olas redujeron a la mínima expresión del tráfico aéreo y solo a partir del mes de junio, Ryanair pudo retomar rutas y frecuencias con cierta normalidad. Entre enero y junio, el número de clientes de la aerolínea se desplomó hasta 10,4 millones de euros, el mínimo histórico de la compañía desde que cuenta con estadísticas, incluso por debajo de la primera mitad de 2020 (27,51 millones) y siete veces menos que en el mismo período de 2019 (72,6 millones).

Todo lo contrario en lo sucedido en la segunda parte del año, en la que contabilizó 62 millones de pasajeros, al mismo nivel que en 2016 y cerca de los 67,5 millones de 2017. Incluso en el cuarto trimestre (octubre a diciembre), la aerolínea dirigida por Michael O´Leary superó con 31 millones de pasajeros las cifras alcanzadas en el mismo período de 2015 (24,9 millones), 2016 (28,7 millones) y 2017 (30,4 millones) y se quedó cerca de las de 2018 (33,8 millones) y de 2019 (36 millones).

Una línea ascendente que se ha visto rota con la irrupción de ómicron, lo que ha obligado a revisar al alza las pérdidas para su próximo año fiscal (marzo de 2021 a marzo de 2022) y a la baja el número de vuelos previsto para enero. En septiembre, la aerolínea irlandesa estimó que el resultado negativo oscilaría entre 100 y 200 millones de euros y el frenazo de la actividad a partir de diciembre le ha llevado a ampliar las pérdidas a una horquilla entre 250 y 450 millones de euros.

Fue el pasado 22 de diciembre cuando Ryanair confirmó que las restricciones impuestas en Francia, Alemania y Marruecos le obligaban a reducir un 33% sus vuelos para enero y que frente a los 10 millones de pasajeros previstos para ese mes, la nueva estimación oscilaba entre 6 y 7 millones. Si se analiza la serie histórica de enero y se confirma esa previsión sería la cifra más baja desde 2015, con la excepción del mismo mes de 2021, en el que el tráfico aéreo en Europa estuvo prácticamente cortado.

Un factor de ocupación veinte puntos por debajo de la media

Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas en España (ALA), ha tratado de diferenciar en los dos años de pandemia el número de vuelos y el factor de ocupación para poder conocer con exactitud el nivel de recuperación. Mientras que en el último verano se retomaron el 58% de los vuelos programados en España en 2019, el factor de ocupación indicó que solo fueron transportados el 42% de los pasajeros.

Una contradicción que también se puede encontrar en Ryanair, donde el factor de ocupación en 2019 fue del 96%, descendiendo a una horquilla entre el 60% y el 70% en 2020 y acelerándose por encima del 80% desde julio de 2021.

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