El Mundial de fútbol de Qatar dará dividendos a todo el Golfo

El turismo puede diversificar y revitalizar la economía, que tardará más en recuperarse del Covid que el G7

Un aficionado de Qatar en un partido contra Omán, en Doha.
Un aficionado de Qatar en un partido contra Omán, en Doha. reuters

El Mundial de fútbol de Qatar ha entrado de mala manera. Ha tenido que lidiar con acusaciones de corrupción y de explotación de los trabajadores inmigrantes. El traslado del torneo a noviembre para evitar el verano ha rebajado aún más las expectativas. Pero podría ser un éxito para la región.

Ya en 2010, Qatar argumentaba que podría beneficiar a todo el Golfo. Hace solo 12 meses, eso sonaba a fantasía. Qatar estaba en el cuarto año de un bloqueo encabezado por Arabia Saudí y Emiratos Árabes. El corto salto de Dubái a Doha se había convertido en un viaje más largo a través del neutral Omán. Aunque el bloqueo acabó en enero, son ahora Riad y Abú Dábi las que mantienen diferencias político-económicas.

El Mundial no eliminará estas tensiones, pero puede reactivar la anémica recuperación pospandemia del Golfo. Aunque el PIB de los principales países de la zona sufrió la misma contracción media, del 4,9%, que el G7 en 2020, se prevé que crezca solo un 2,6% en 2021, la mitad del ritmo de las grandes economías. Las ventas de petróleo y gas, que aportan más de la mitad de los ingresos estatales de la mayoría de los miembros del Consejo del Golfo (los otros dos son Kuwait y Baréin), siguen recuperándose tras el Covid.

Así que los turistas serán bienvenidos. El Mundial debería de atraer a más de un millón de fans a Qatar, según los organizadores: o sea, un tercio de su población. Pero no está claro dónde se alojarán. Dubái, Abu Dábi y Baréin pueden beneficiarse, pero las cosas podrían torcerse. Aunque Doha es menos estricta que Riad, los occidentales ebrios podrían recibir un trato brusco. Las selecciones de dos rivales aún más acérrimos, Arabia Saudí e Irán, podrían enfrentarse en el campo. Y otra cepa del virus podría vaciar los estadios.

Aun así, el primer Mundial del Golfo parece más bien una oportunidad. Para destetar a las jóvenes poblaciones de la zona de los subsidios estatales basados en los combustibles fósiles, se necesitan inversiones extranjeras para la recuperación a corto plazo y la diversificación a largo. Pese a sus desa­gradables orígenes, Qatar 2022 es un escaparate muy oportuno.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías