Tecnología

IBM lanzará a primeros de año para uso comercial su último hito cuántico

Se pondrá a disposición de los clientes de IBM, más de 170 instituciones distribuidas por todo el mundo

Procesador Eagle de IBM.
Procesador Eagle de IBM.

IBM lanzará a primeros de 2022 al mercado para uso comercial un ordenador cuántico que permitirá ejecutar aplicaciones con un nivel de complejidad mayor que los que se puedan simular un ordenador clásico con fiabilidad (el de 127 cúbits) y que estará a disposición de sus clientes en la nube.

Se trata de un ordenador con un procesador de 127 cúbits (bits cuánticos), llamado Eagle (águila), el doble de los que tiene su antecesor, 65 cúbits, y que se comercializará en la nube desde la sede de IBM Research en Yorktown Heights, en Nueva York, "a principios del año que viene ya", según ha informado a EFE Darío Gil, vicepresidente sénior de IBM y director de Investigación de la compañía.

Este ordenador se pondrá a disposición de los clientes de IBM, más de 170 instituciones distribuidas por todo el mundo, universidades, centros de investigación y empresas de distintos sectores, entre ellos el industrial, con compañías como Boeing Company, Exxon Mobil y Daimler, o financiero, con empresas como JP Morgan o Goldman Sachs, entre otras.

A disposición del CSIC y de Lantik 

De estas más 170 instituciones, dos están en España, una el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y, otra, el Lantik, una sociedad participada por la Diputación Foral de Vizcaya, que se adhirió hace poco más de un mes a la red cuántica de IBM.

En el caso de Lantik, ha creado un "quantum hub" (centro cuántico), que dará acceso a universidades, centros de investigación y empresas de la comunidad autónoma.

Por su parte, el CSIC se incorporó a la red cuántica de IBM en 2019, cuando creó una plataforma de innovación para que los centros de investigación, instituciones académicas y empresas pudieran utilizarlo. De momento, este tipo de ordenadores se usan para I+D.

IBM colgó su primer ordenador en la nube en 2016, de 5 cúbits -un cúbit es la unidad de procesamiento cuántico-, "cuando ni siquiera se hablaba de una nueva industria, sino de una nueva capacidad, o un nuevo entorno de computación", explica Gil.

Ahora, la computación cuántica se ha convertido en una "prioridad estratégica" de todos los que invierten en I+D, añade.

Desde entonces hasta ahora, se han ido incrementado los cúbits de los procesadores, hasta alcanzar este año los 127, con la idea de subir a 433 el año que viene y a 1.127 en 2023.

Sin contar este ordenador de 127 cúbits, IBM comercializa en la nube a día de hoy 27 ordenadores cuánticos, la inmensa mayoría ubicados en Nueva York, pero también en Alemania -uno- y Japón -otro-.

Más ordenadores cuánticos

"Tenemos muchos más ordenadores cuánticos que todo el resto de la industria junta", afirma Gil (Murcia, 1975), quien acaba de ser investido doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) y quien es responsable del departamento de investigación de IBM, donde trabajan unos 3.000 científicos.

El elevado número de cúbits de este nuevo procesador permitirá a los usuarios explorar problemas con un nuevo nivel de complejidad a la hora de realizar experimentos y ejecutar aplicaciones.

Este ordenador supone un "punto de inflexión" que se superará en 2023, cuando se hayan reducido los errores que comete hasta un 1 x 10.000. Será entonces cuando se puedan hacer cálculos "con un valor científico y comercial" que no se podrán simular con un ordenador clásico, explica.

La capacidad de un ordenador cuántico se mide por los cúbits -que equivalen a los bits de un ordenador clásico-, pero también por los errores y por la velocidad cuántica, es decir, el número de circuitos que se pueden procesar por segundo.

Este año, se ha logrado alcanzar un nivel de 1 error por cada 1.000 operaciones con un procesador de 27 cúbits.

La idea es incorporar este nivel de error en el procesador de 127 cúbits, que presenta en la actualidad en torno a un error por cada 500 operaciones. Esto "se irá actualizando; todo cambia de una forma muy dramática en tres o seis meses", señala.

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