España debe adoptar una estrategia común frente a ómicron

Las Bolsas reflejaron ayer con caídas generalizadas, y la española no fue una excepción, la ola de temor que sacude Europa ante la rápida propagación de la variante ómicron del Covid-19 y la posibilidad de que el regreso de las medidas de restricción golpee las economías y malogre la recuperación. Unos temores que afectaron también a las cotizaciones del petróleo y de las principales materias primas en una suerte de reacción global ante un riesgo que también es global. Desde la OMS se recordó ayer que la nueva variante del virus, pese a ser menos grave, se extiende de forma más rápida y que “es probable que los vacunados y los que se han curado de Covid se infecten o reinfecten”. Mientras los Países Bajos anuncian confinamientos y Francia suspende los festejos de año nuevo, Inglaterra ha vuelto a imponer la obligatoriedad de las mascarillas en el transporte y en otros espacios cerrados y el resto de los países europeos se preparan, en general, para tratar de evitar que la nueva ola pueda colapsar los servicios sanitarios. En España, el Gobierno solo ha anunciado una reunión para mañana con los presidentes autonómicos con el fin de valorar la situación y “reforzar la cogobernanza y la cooperación institucional”.

El aumento de los contagios y la vuelta de las restricciones, en plena campaña de Navidad, constituye una pésima noticia no solo sanitaria, sino también económica, especialmente para un sector de servicios que comenzaba a recuperarse y que muy probablemente se verá forzado a revisar a la baja sus expectativas de resultados. Pese a que a día de hoy la incidencia está todavía lejos de los picos registrados el año pasado, el ritmo de crecimiento de los contagios dibuja un serio panorama para las próximas semanas y hace necesario adoptar cuanto antes una estrategia coordinada y eficaz.

España no es el único país que afronta esta nueva ola, pero como economía de servicios tiene razones de peso para adoptar cuanto antes medidas de contención, así como para hacer un serio examen de conciencia sobre los errores cometidos en los últimos meses. Pese a las advertencias realizadas por organismos como la FDA, que han recordado que la vacunación contra el Covid disminuye la virulencia de una eventual infección, pero no impide contagiarse ni contagiar a otras personas, en España se ha utilizado una mala pedagogía que ha transmitido a la población una falsa sensación de seguridad, lo que ha llevado a descuidar las medidas de distancia social y el uso de mascarillas. El Gobierno debe aprovechar la reunión de mañana para buscar el consenso y la coordinación entre las comunidades autónomas, de forma que España muestre una estrategia común frente a la pandemia que ayude a proteger a la población y a preservar la recuperación económica.