Las telecos presionan para la consolidación pero chocan con Competencia

Deben convencer a los reguladores para cambiar la normativa

Bruselas parece inclinarse por transacciones transfronterizas

Usuaria de telefonía móvil.
Usuaria de telefonía móvil.

La pasada semana se produjo la enésima petición de las grandes operadoras de que se lleve adelante un proceso de consolidación. El CEO de Vodafone España, Colman Deegan, advirtió de que en España es necesaria una consolidación, asegurando que su compañía quiere jugar un rol activo. El directivo, en una carta abierta en el diario Expansión, afirmó que el statu quo actual ya no es una opción.

Horas después, el CEO de Orange España, Jean François Fallacher, también afirmó que España necesita consolidación, porque es uno de los mercados más competitivos de Europa. Fallacher, que advirtió de que es necesario un cambio en la regulación, dijo que Orange, desde su posición de segundo operador, analizará cualquier oportunidad.

Las palabras de ambos llegan apenas unos días después de que trascendiese que Vodafone y Orange negociaron una fusión global entre mediados de 2020 y principios de 2021. No se llegó a un acuerdo por las reticencias del Gobierno francés, principal accionista de Orange con un 23% del capital, de que la nueva compañía trasladase su sede a Reino Unido.

Los telecos aceleran en su presión sobre las autoridades de la competencia, tanto españolas como europeas. Ahora bien, no va a ser fácil, al menos si no hay cambios de calado en la regulación. Según fuentes del sector, los reguladores siguen abogando por un modelo de cuatro grandes operadores móviles de red por país. Este escenario se implantó en 2016, cuando Bruselas bloqueó la venta de O2 a Hutchison, que suponía la fusión de dos de los cuatro operadores con red en Reino Unido. La Comisión Europea cambió su propia doctrina, porque dos años antes, sí autorizó la fusión de operadores móviles en Alemania, con la compra de E-Plus por Telefónica, e Irlanda.

La unión entre alguno de los cuatro grandes operadores nacionales parece complicada salvo que se impusiesen unas condiciones muy duras para su cumplimiento. En una hipotética fusión en España de Vodafone y Orange, tal y como se ha especulado, es posible que tuviesen que reducir un 30% los activos del grupo resultante, según fuentes del mercado.

Europa

La opción que sí se empieza a contemplar en Bruselas, según fuentes del sector, son las fusiones en el conjunto de Europa entre antiguos incumbentes, para que se constituyan grandes grupos. Estaría en línea con EE UU o China, donde hay tres grandes operadores.

Una de las barreras para ese proceso podría estar en la presencia del Estado en el capital de las operadoras, como la citada Orange o Deutsche Telekom, con un 30% del capital. Las participaciones estatales han creado suspicacias cuando se ha hablado de fusiones entre incumbentes, aunque no tanto cuando han hecho adquisiciones de terceros, cuartos o quintos operadores en otros países.

La corriente de opinión sobre la configuración de grandes grupos transnacionales coincide con la ofensiva de los fondos de inversión sobre las operadoras, aprovechando su vulnerabilidad en Bolsa como consecuencia del deterioro de sus resultados, derivado de la fuerte competencia. La opa de KKR sobre Telecom Italia y la entrada de Patrick Drahi en BT son claros ejemplos.

Al contrario que años atrás, los Gobiernos ya no parecen tan reticentes a frenar ofertas sobre sus otrora campeones nacionales. La preocupación de los Gobiernos, en el caso de Italia, y en cierta medida de BT, son los activos vinculados a las redes de banda ancha, claves para la conectividad. Y más en un momento en el que el interés político es la aceleración de los procesos de digitalización a través de los despliegues de las nuevas redes de fibra óptica y móvil 5G.

Posible cambio de normas en el futuro

Revisión. El sector está pendiente de los posibles cambios en la regulación. En noviembre pasado, la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, reconoció que la Comisión estaba revisando la política de competencia para apoyar la transición digital y ecológica. Esa revisión se ha centrado en tres niveles, fusiones y adquisiciones, competencia y ayudas de estado.

Opciones. En un informe para sus clientes, Barclays advirtió de que esos cambios no implican que las autoridades de competencia vayan a relajar las reglas con las que han bloqueado distintas operaciones en los últimos años. La entidad financiera, no obstante, explicó que la Comisión Europea está en “modo escucha”, y está dispuesta al cambiar. Estos analistas creen que hay potencial para futuros acuerdos y se abren opciones positivas.

Normas
Entra en El País para participar